Los egipcios decían que cada uno tenía su doble invisible a la vista de todos, por lo tanto etérico. En ésa cultura, cada uno era conciente de su existencia. Invulnerable, mostraba la potencia del ser integral. Cuando se perdía la conexión con uno mismo, se recurría a él. En el chamanismo, el doble es aquél que le recuerda al que consulta la importancia de su alma.
Hoy en día, alejado de ése misterio, el hombre crea sus propios dobles, algunos llegan a ser reales, como los dobles de Holywood (dobles de riesgo) o clones, que representan personas famosas para que éstas no se expongan a las multitudes. Sheiks y políticos contratan dobles para estar en dos lugares a la vez, como si fueran dioses capaces de bilocarse. Las bandas tributo imitan a los personajes verdaderos, tratando de apoderarse de ése instante de gloria que nunca será genuino.
Carlos Castaneda, el autor de Enseñanzas de Don Juan , escribe sobre la importancia de dar lugar a nuestro Doble invulnerable, sanador y potenciador de vida. Es fascinante observar como lo que no se interioriza en lo profundo, se convierte en un circo de superficialidades.



