Las camisetas del rugby local tienen detrás una intensa historia de cambios que termina en los colores que hoy son tradición y símbolo de los equipos que las visten. A partir del año 1978, con la incorporación de este deporte en el Tiro Federal de Campana y posteriormente con el traspaso del mismo al Club Ciudad de Campana se produce una evolución en el desarrollo de la camiseta, que Omar Amendolari me contó con toda claridad.
En el año mencionado, un grupo de jugadores, todos ellos inexpertos, forman un equipo de rugby liderado por Eugenio Cristian Sanchez, oriundo de La Plata y ex jugador de Club Universitario de esa ciudad. A la hora de decidir los colores de la casaca, se opta por el negro, el color de Universitario, como agradecimiento al "padrinazgo" que la institución platense realiza sobre los muchachos de Campana. En el año 1981 y a pedido de algunos socios que veían algo apagado el color de la casaca, se decide incorporar el color naranja a la misma, con la configuración en "damero". Se juega con ella varios torneos regionales, se estaba gestionando en ese entonces la participación en certámen de U.A.R., y esta restringía el ingreso de nuevos clubes, especialmente los que estaban relativamente lejos de Capital Federal.
Más tarde, en 1986, se produce el ingreso a los campeonatos oficiales de Unión Argentina de Rugby, se decide volver a cambiar el diseño, esta vez con la influencia de San Isidro Club, que ayudó en la evolución del juego del Club más precisamente con el asesoramiento del recordado "Veco" Villegas, ex entrenador de Los Pumas y de Emilio Perazzo, se opta por la naranja, negra y blanca, con formato similar al SIC. Esta fue la que se usó desde el inicio de los campeonatos y representó casi por 10 años al Rugby de Campana, además de acompañarlo en tres ascensos a tercera división.
En 1995, el rugby se traslada al Club Siderca, cuyos colores eran azul y blanco, se diseña una casaca con fondo azul y una media "H" en blanco.
Al producirse el cambio de nombre por el de Ciudad de Campana, y de los colores del actual club, se toma como modelo la camiseta de Northampton de Inglaterra, que es negra, verde y amarilla y se diseña una con la misma disposición, pero cambiando el negro por el azul marino. Llegando así a la casaca actual.
Defender los colores de la institución "Calzarse" la camiseta y dejar la vida por ella. Estos son preceptos que envuelven a nuestras entidades y que defienden a rajatabla sus protagonistas, ya sean hinchas, jugadores o dirigentes. Pero saben muchos de ellos que los colores que defienden pudieron haber sido otros, como el del juego ya citado o el motivo por el cual fueron elegidos?
El primer presidente del Club Puerto Nuevo Don Miguel Woicich, oriundo del barrio de Villa Crespo de Capital Federal, propone para su camiseta la de Atlanta, la cual es aceptada.
En el Club Estudiantes de Bs As, actuó el Dr. Tristán Gonzalez, campanense y gran deportista. Y como en esta institución la mayoría de sus jugadores eran argentinos y vestían la casaca blanca y negra, se eligieron los mismos por simpatía hacia aquella entidad, en cuenta su denominación, es el separarse de la tutela de los maestros ingleses y por eso nada tiene que ver con el famoso Independiente de Avellaneda. Si en cambio con los clubes: Boca, River, San Lorenzo, Platense, Huracán, Nell´s Old Boy y el glorioso Alumni.
La primer camiseta del Club Arsenal, fue a franjas verticales rojas y blanca para luego cambiarse en el año 1940 por la banda roja de izquierda a derecha, con fondo blanco. Por ser distinta a las demás, el negro y amarillo para el Dep. Central Argentino "Ferroviarios", el rojo y verde para Campana Orilla, fondo amarillo y una banda azul para Defensores de Campana, toda naranja con vivos blancos para Naranja Juniors. Al violeta inicial se le sumó el blanco a Villa Dálmine. Verde esperanza para Carumbé. Celeste cielo con vivos blancos para Campana Boat Club y Sportivo Campana.
Te llevo sobre mi piel dirían los hermanos Vallejos, todos juntos abrazados, como cuando eran chicos y llorando de emoción en el Estadio Municipal, aquella tarde cuando se prendieron al alambre olímpico, como enamorada del muro a la pared, y festejando la victoria de su amado Puerto Nuevo, en el momento que San Miguel perdía su invicto.
Dicen que el hombre puede cambiar muchas cosas...pero el hincha auténtico nunca modificará el amor por los colores de su club preferido. Y es verdad.



