Hace unos días se difundió la posible cesión de las tierras de nuestra costanera, pertenecientes al ferrocarril residual, administradas actualmente por el AABE. La noticia establece algunas pautas interesantes respecto del producido de la comercialización de esas tierras y pareciera ser un hecho digno de celebración.
Durante muchos años esperamos en distintas gestiones, la cesión de esas tierras y mucho se especuló sobre proyectos variados, y promesas de urbanizaciones maravillosas que nada tenían que envidiar a Puerto Madero. Finalmente no pasamos del canto de sirenas, efímero y fugaz que solo impacto en el imaginario colectivo en algún momento eleccionario. Ninguna administración desde hace años ha tomado el tema de nuestros proyectos urbanos con criterio serio y participativo.
La incorporación de nuevas tierras con objeto recreacional y mas aún con acceso al río para la sociedad, un sector postergado históricamente es una noticia para aplaudir. Ahora permitiéndome una pequeña disgresión, quiero hacer mención a un interesante artículo que publicó mi colega, ex compañero de escuela, Arquitecto de Campana, que como yo ha caminado estas calles desde su nacimiento.
Rodolfo Maldonado hizo pública su inquietud de debatir el proyecto de ocupación pública del tramo de la Avenida Rivadavia extra muros para ser gráfico, o para ser geográfico, el tramo que discurre después del arco hacia la nueva rotonda de ruta 6. Su planteo más allá de los debates que pudiera generar, tiene un valor esencial en lo conceptual, ya que pone de manifiesto lo que hace tiempo vengo enunciando, el debate de nuestro proyecto de ciudad en el ámbito del Concejo Urbano Ambiental, y la participación pública de los profesionales locales y todas las voces posibles sobre el Campana que queremos. Ahora vuelvo al tema de origen.
El proyecto que se promueve para la costanera quizás sea el mejor proyecto. Es un proyecto que nos viene dado por un conjunto de profesionales que no conocemos, que nada tiene que ver con la matricula local, y que han colaborado desde la municipalidad de Buenos Aires con el Gobierno de nuestra ciudad. No tuvimos como sociedad, y mucho menos como profesionales del urbanismo, con conocimiento autoctono, la posibilidad de poder debatir o participar en la gestión o el análisis de la idea.
Es más no existió ni siquiera un llamado a concurso donde todas las ideas pudieran confrontarse, y en esto se deja de lado no sólo a algún arquitecto, sino a toda la matrícula de nuestro Distrito, afectando al Colegio profesional que es quien tiene la potestad de organizar todo tipo de compulsas sobre proyectos de magnitud, más aún si estos tienen un impacto urbano social tan significativo.
Por esto creo que la noticia trae consigo una situación de emociones contrapuestas. Por un lado la alegría de saber que se avanza sobre la recuperación de tierras en beneficio de la comunidad, pero por el otro, la incomodidad de sentir que un gobierno nuevo, recientemente instalado, desconoce las potencialidades profesionales locales, los ignora y elude el debate del proyecto urbano, recostando su gestión en el apoyo de técnicos de otras localidades, cuya capacidad no pongo en tela de juicio, pero, que no solo no participan de nuestra cotidianeidad o idiosincracia, sino que proponen soluciones cerradas en proyectos que debemos recibir como maná del cielo. Reiteró, quizás resulte la mejor solución, pero según mi formación académica y democrática, creo que la mejor solución siempre es la que surge de un concurso de ideas, y como prueba basta recordar la gran participación que tuvo el concurso de anteproyectos para la Biblioteca Pública donde compitió un amplio espectro de la matrícula regional, y finalmente resultó elegido el proyecto que más se adecuó al programa propuesto, cuyos autores no son necesariamente profesionales locales, pero todos convinimos que eran quienes mejor respondieron al llamado.
Una anécdota que ilustra lo expuesto. En el año 1987, el actualmente consagrado Arquitecto francés Jean Nouvel era un joven que se ganaba la vida dibujando y proyectando pequeñas encomiendas. Un concurso propuesto por el Instituto del mundo Arabe, lo catapultó a la fama ya que su idea resultó novedosa, y tecnológicamente avanzada. Un joven local egresado de la universidad revolucionaria del mayo francés en el 68, prácticamente desconocido, encontró en un concurso la posibilidad de demostrar su capacidad. ¿Porque entonces desde el sector público no se promueve esta acción que quizás nos permita descubrir valores latentes en nuestra comunidad?.
Por eso mi pregunta es ¿donde estamos?. No me gustaría sentir que nos hemos transformado en una sucursal de otros municipios o de cualquier otro destino, y quiero sentir que tenemos aún posibilidades de ser partícipes de la gestión de nuestros espacios urbanos. Todavía quiero seguir apostando a que el cambio que esperábamos, represente una oportunidad para que nuestro gobierno local, actúe ejerciendo soberanía sobre su territorio con la participación de los que apoyamos con nuestra actividad, con nuestros impuestos y con nuestra mejor voluntad el día a día de la construcción de nuestro propio futuro.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



