Al gobierno de la alianza Cambiemos le resulta cada vez más difícil imponer a los ciudadanos su relato sobre el paraíso terrenal a punto de irrumpir en la vida de los argentinos. Hasta hace pocos meses, debíamos esperar el segundo semestre de este año, ahora hablan de fines del año que viene y que la pobreza 0 "es un camino" y en ese infinito camino cada día nos alejamos más del 0, hoy la pobreza está en el 32,2% de la población. Como dicen los futboleros nos están corriendo el arco. Lo concreto es que cada día la situación socio-económica sigue empeorando y la conflictividad social aumenta a ojos vista. Tanto es así que se empiezan a escuchar voces preocupadas por lo que puede suceder a fin de año con saqueos incluidos.
En la conferencia de prensa que brindó el presidente de la Nación Ingeniero Mauricio Macri el día miércoles dijo que la baja de la inflación, que pronosticó llegaría en el futuro a un dígito, provocará una suba del poder adquisitivo del salario. Este es, sin duda, un relato de ficción que interpela a las matemáticas que se enseñan en la escuela.
La inflación es un aumento persistente y generalizado de los precios, por lo tanto si la inflación disminuye, esto significa que los precios aumentan a un ritmo menor, no que disminuyen.
Supongamos que a partir de hoy los precios no aumentan más, es decir inflación cero, el poder adquisitivo de los salarios se congelaría al día de hoy pero no aumentaría, es decir que los asalariados podrán comprar las mismas cosas que pueden comprar hoy pero en ningún caso las que podían comprar en años anteriores. Este ejemplo extremo, que en la Argentina nunca pasó y seguramente nunca pasará, como nunca pasó y seguramente nunca pasará en la mayoría de los países del mundo, demuestra lo equivocado de este deseo presidencial que integra el relato de Cambiemos.
Alguien dijo alguna vez que la realidad es la única verdad y esta realidad se empeña en contradecir a los vernáculos representantes de la llamaba ortodoxia económica y así vemos desfilar por los medios de comunicación a dos de los más fieles apóstoles de esa ortodoxia, José Luis Espert y Miguel Ángel Broda reclamando un ajuste más drástico porque para ellos el que está llevando adelante el gobierno, aunque en la dirección a la que ellos adhieren, es demasiado gradualista, tildándolo de cuasi populista. Es que movidos por la fe que los empecinan tratan contra viento y marea de convencernos de que la realidad se construye a partir de sus ideas y no, como todos sabemos, que las ideas se deben construir a partir de la realidad. El problema no es la política elegida, sino la tibieza de su aplicación.
Macedonio Fernández, en su libro Papeles de Recienvenido y bajo el título de "Un paciente en disminución" escribió que a un paciente al que de a poco le habían amputado partes de su cuerpo hasta convertirlo en un solo pie: "El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y "meneando con grave modo" la cabeza resolvió: "Hay demasiado pie, con razón se siente mal".



