El joven comenzó a convulsionar mientras estaba cenando y el enfermero del barrio lo resucitó. "Eran cerca de las 23:30 y a esa hora ni me asomo porque andan robando. Pero por suerte reconocí quien me llamaba y salí corriendo como estaba: pantalón corto y ojotas", contó el Ayudante de Enfermería Julio Britos (54). Ahora, el 5 de octubre dictan un curso de RCP para todo el barrio.
Se puede decir que no era su hora: el domingo 28 de agosto por la noche, Leandro Simaldone (13) estaba cenando con su familia en la casa de la calle Cordero, en Otamendi, cuando de repente empezó a convulsionar, con un bocado de pollo en la boca.
Nunca le había sucedido nada semejante. Su madre, desesperada se paró para ayudarlo, y al tratar de incorporarlo, se caen los dos al suelo. El padre, en su desesperación, intentó hacerle respiración boca a boca (lo cual no es lo adecuado para estos casos). Mientras tanto, el hermano más chico, Nahuel (9), salió corriendo a buscar al enfermero que atiende en la salita del barrio y que, por esas cosas del destino, vive en Otamendi y en la misma cuadra.
"Eran –dice el Ayudante de Enfermería Julio Britos (54)- cerca de las 23:30 y a esa hora ni me asomo porque andan robando. Pero por suerte reconocí que era Nahuel y salí corriendo como estaba: pantalón corto y ojotas".
Julio hace 15 años que vive en Otamendi, pero hace dos que atiende en la sala del Barrio. Antes pasó por Río Luján, Las Praderas, y San Jacinto acumulando 10 años al servicio de la Municipalidad de Campana.
"Cuando llegué –relata Britos- ya lo habían subido al auto para partir rumbo al hospital, y mientras me explicaban lo que había pasado, me di cuenta que el chico no respiraba. Entonces empecé a hacerle la Maniobra de Heimlich".
La Maniobra de Heimlich, llamada Compresión Abdominal, es un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio, normalmente bloqueado por un trozo de alimento o cualquier otro objeto. Básicamente, consiste en tomar al paciente desde atrás y uniendo las dos manos por adelante, sobre el abdomen, empezar a hacer movimientos compresivos y ascendentes.
"Cuando logré –continúa Britos- que vomitara, me di cuenta que no respiraba. El auto a mil por la ruta, la madre desesperada. El nene se moría. Entonces comencé a hacerle las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP). Ya estábamos por la Av. 6 de Julio y por suerte, Leandro reaccionó".
Britos dice que trabajó muchos años en una farmacia, y una amiga le sugirió que hiciera el curso de enfermería. De eso ya pasaron 24 años. "Me encanta –dice- mi trabajo, pero jamás pasé por una situación así. Es la primera vez que me tocó estar solo y tomar decisiones. Cuando llegamos al hospital, la doctora que lo atendió me dijo: ´Te felicito, le salvaste la vida´. Ahora siento que nada es casualidad, y que esta rara y hermosa sensación me va acompañar hasta el día que me muera".
Fruto de la experiencia, el próximo 5 de Octubre a las 13 horas, Julio y la doctora Florencia Huarte, dictarán un curso de RCP para todo el barrio. "Nos dimos cuenta que le puede pasar a cualquiera, y que todos tienen que estar preparados. Espero que vengan la mayor cantidad de vecinos posible".
julio (54) y leandro (13) posan juntos luego de una tremenda historia con final feliz.
JULIO VIVE HACE 15 AÑOS EN OTAMENDI, PERO HACE SOLO DOS QUE TRABAJA EN LA SALA DEL BARRIO. ANTES ACUMULÓ DIEZ AÑOS DE EXPÉRIENCIA EN RÍO LUJÁN, LAS PRADERAS Y SAN JACINTO.



