Indignada por la mala información en Internet sobre Hermetismo, he decidido ir a las fuentes. Ayer recibí un video sobre las Siete Leyes de Hermes de Trismegisto, hecho por NetSpirit. Un desastre. Ninguna corresponde a la verdad. A la media hora, un video sobre quién la ciencia considera el hombre más feliz del mundo. Pobre hombre, pensé, acepta esa condecoración absurda para hacerse famoso, mientras predica todo lo contrario. Para no zambullirnos en el océano de la ignorancia, comparto lo que aprendí de mis maestros de carne y hueso.
Hermes de Trismegisto vivió en el Antiguo Egipto. Todos los sabios del pasado le deben algo. Dicen algunos que fue el mismo dios Toth, que manisfestó al mundo su sabiduría encarnando bajo su piel. Su legado mayor se titula la La Tabla de Esmeralda y concentra las leyes espirituales más importantes, esqueleto de las religiones y joyas del pensamiento. Y en pocas palabras, dice así:
1. – "Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo, para realizar los milagros del uno". Hoy la llamamos Ley de Correspondencia. El plano superior se manifiesta en el inferior y el milagro ocurre cuando esos extremos se tocan. Claro que los milagros existen. Quién no ha visto al menos uno?
2. – "todas las cosas nacieron del uno, por adaptación" . No faltaron correctores en el Antiguo Egipto... el lenguaje hermético es cifrado y difícil de entender. La mayoría de las veces suena extraño. La segunda Ley es la de la Creación – todo está hecho de la misma materia y proviene de la misma fuente. Aunque nos peleemos a ver cuáles dioses son los más fashion, el Universo reitera su unicidad en todo tiempo y lugar.
3. - "su padre es el Sol, su madre la Luna; el viento lo llevó en su seno, la tierra lo alimenta". La tercera ley es la del Ritmo. Bailan los cuatro elementos (Sol, fuego; Luna, agua; viento, aire y alimento, tierra). Nada en el mundo es estático, sino que danza en exquisita coreografía. La lemniscata (el ocho acostado) es su símbolo. Lo que se paraliza, muere y se transforma para volver a bailar. Shiva Nataraja, la estatua hindú del hombre que baila sobre una sola pierna, creador y constructor, es una bella metáfora que personifica esta ley.
Mañana seguiremos, completando las cuatro faltantes.



