Una vecina asegura que fue estafada en la compra de un auto por un hombre que le dijo que tenía protección de la Justicia y que "deje de molestar" porque le iban a empezar "a pasar cosas". Así, tras varias amenazas, denunció también a Juan José Maraggi, hoy separado de la UFI 2."Una vez que una se embarca, queda sola y después es remar contra no sé qué enemigo", afirma.
Como si la escalada de acusaciones contra el rol de los fiscales en la lucha contra el delito fuera poco, ayer salió a hablar una de las denunciantes contra el fiscal Juan José Maraggi, a quien la vecina acusa de recibir "dinero por trabajos extras"y de trabar el avance de una causa por estafa que ella había iniciado.
"Tengo miedo" repetía a cada momento Marisa Pérez, vecina del barrio 9 de Julio, mientras les relataba a los periodistas presentes su historia, la misma que este lunes, cansada de vivir "hostigada", decidió sacar a la luz.
"Mi problema empieza a principios del 2014 cuando hago el peor negocio de mi vida: compré un auto al contado que resultó ser un plan caído", comenzó explicando la mujer. Se trataba de un vehículo Fiat blanco, modelo 2011, que pensaba hacerlo trabajar con un tercero como remis.
Según su testimonio, primero abordó a la persona que le vendió el auto y, ante la falta de respuesta positiva, dos meses después decidió radicar la denuncia en la Comisaría local. No obstante, dijo que estas "nunca llegaban a una fiscalía", por lo que optó por presentarse en la UFI Nº 2, a cargo de Camilo Quiroga, y hacerlade forma personal.
"Cuando se entera el hombre que me vendió el auto, me dice que yo nunca iba a resolverlo porque él todos los meses le ponía un dinero al fiscal Maraggi y que, por lo tanto, me dejara de molestar porque me iban a empezar a pasar cosas", contó Pérez.
La denunciante aseguró que desde ese momento atravesó "situaciones" de diverso tipo: un "principio de incendio" iniciado a través de una ventana de su casa, la aparición de un "sider (acoplado) robado" en el interior de su predio y hasta la matanza de una mascota. "Me degollaron a la perra", dijo.
Por el caso del sider, señalóque estuvo detenida un día en la DDI pero que "la Justicia comprobó que no tenía anda que ver".
"Cuando yo ya tenía custodia, me rompieron los vidrios del auto. La custodia era un personal que está otorgado por la Dra. Maero (fiscal general del Departamento Judicial de Zárate-Campana) que venía desde el sector de Traslado de Detenidos a cargo del comisario Basabe, quien hizo más de lo que pudo sin personal y sin móviles", afirmó.
Al principio, a Pérez se le dejaba un patrullero sin efectivo a bordo con el objetivo de "amedrentar". Tras el episodio del ataque a su vehículo se reforzó la custodia, empezando a quedarse policías de ocho de la noche a ocho de la mañana.
"Un día antes de ese horario, clavan una chapa patente en uno de los once árboles que tengo sobre la entrada de la calle Belgrano -justo en el que da en la puerta- donde se supone que me marcaron la casa para hacerme algo", contó Pérez, debido a lo cual solicitó que levantaran la protección.
"Las cosas me seguían pasando igual e incluso me estaba haciendo perder la clientela. Estoy muy agradecida a toda la gente que pasó por mi casa, pero no era la custodia que yo necesitaba. El caso era mucho más grave de lo que yo misma pensaba", remarcó.
El siguiente paso de la Justicia fue dotarla con un botón antipánico que, de acuerdo al testimonio de Pérez, de las cuatro veces que lo usó, solo llegó a advertir al CIMOPU en dos oportunidades.
Cansada de no tener respuestas de ningún tipo, la mujer denunció a Maraggi.
"Si esté muchacho viene y me dice que no me va a solucionar nada porque le da coimas a un fiscal, obviamente que yo lo que tengo que hacer es abrirme camino y tratar que ese fiscal no intervenga más. Creí que esa era la mejor estratégica", explicó.
Radicada la acusación, la UFI Nº 1 de Delitos Complejos se excusa y se la remite a Maero, quien a su vez la envía a Procuración General en La Plata. "Como yo no tenía novedades, un día llamó a Maero para preguntarle y me dijo que consideraba que ya estaba en (la ciudad de) Mercedes", repasó.
"Me fui a Mercedes -continuó- y todavía no había llegado. Me descompuse. Me atienden, entienden que estaba bajo una crisis de nervios: una espera resolución y nunca hay nada. Me envían al sexto piso para hablar con la fiscal general (de ese Departamento Judicial) pero justo estaba en una reunión en Procuración junto con sus colegas. Logran comunicarsey pedirle que hable con Maero para preguntarle qué había pasado con esa causa".
Sin embargo, Maero no pudo ser encontrada.
En Mercedes, Pérez realizó una idéntica denuncia a la efectuada en la UFI Nº 1 ante el fiscal Juan Bidone, titular de la UFI de Delitos Complejos.
"Tuvimos una charla de más de una hora y media, toman mi denuncia y unos días después me entero que el fiscal Maraggi había sido sancionado", contó la mujer, quien ahora lucha para que "ambas denuncias se puedan unificar" porque"una causa es consecuencia de la otra. Yo no habría denunciado que el fiscal Maraggi recibe dinero por trabajos extras en una fiscalía si a mí no me pasa lo del auto", indicó.
La vecina afirmó que en Mercedes le revelaron que "hay otras denuncias contra el fiscal Maraggi".
"Mi causa la adjuntan a otra que ya estaba desde el 2014, de una señora que vivió una situación bastante parecida a la mía. Sé que están haciendo una investigación, lo tomaron con muchísima seriedad. Estoy muy satisfecha con el trabajo de Mercedes, y eso que por el tema distancia (los fiscales) no la tienen tan fácil para investigar como la fiscalía de Campana", sostuvo.
Por salpicadas referencias en su relato, se entrevé que Pérez sigue atenta el día a día de la Justicia local. Mencionó las criticas del intendente Abella hacia Maero y señaló que el Gobierno "dice que se puede" investigar al Ministerio Público, pero reconoció que "una vez que una se embarca, queda sola y después es remar contra no sé qué enemigo".
"Tengo miedo", volvió a repetir.
"Todo lo que he hecho lo hice de coraje. Por lo único que he luchado es por el tema de mi estafa, y me he ido abriendo camino en todo lo que entorpeciera mi causa", insistió.
Un día, después de que el fiscal Maraggi fuese separado de su cargo en la UFI Nº2, uno de los excustodios de Pérez se presentó en su casa para contárselo. A ella nadie se lo había dicho. "Me vino a felicitar porque había pocas personas que se atrevían a tanto", recordó.
Hoy, dice la primera causa -la de la estafa- se encuentra parada "desde hace sesenta días". Dos meses en los cuales no paró de "ver por la ventana" porque siente que sigue "en peligro".
MARISA PÉREZ, DEL BARRIO 9 DE JULIO, RECIBIÓ A LA PRENSA Y CONTÓ LAS PERIPECIAS QUE ATRAVESÓ PARA QUE SUS DENUNCIAS AVANCEN.



