Tanto el cuerpo técnico como los jugadores destacaron las mismas virtudes de un plantel que, a partir de una identidad clara, disfruta de un gran arranque en el Nacional B. "La unidad y el trabajo es todo en este grupo", explica Rubén Zamponi.
Ya no puede ser casualidad. Luego de ascender al Nacional B, Villa Dálmine fue 6º en la primera temporada que disputó en la divisional; luego, en el último torneo de Transición, fue 5º a pesar de tener un arranque muy irregular; y ahora, en las primeras cinco fechas del actual campeonato, comparte la cima de la tabla de posiciones a pesar de tener un partido menos.
¿Cuál es el secreto? Las palabras de los jugadores y el cuerpo técnico son coincidentes: el trabajo y la humildad de un grupo consolidado como tal.
"La unidad y le trabajo es todo en este grupo", explicaba Rubén Zamponi tras el triunfo sobre Argentinos Juniors. "Nosotros trabajamos siempre com la misma humildad, con mucho sentido de pertenencia por este club y con el deseo de demostrarnos a nosotros mismos que sí se puede. Somos un grupo que quiere seguir progresando", agregaba uno de los referentes de un plantel cuyo presupuesto es el más bajo de la divisional.
"Me voy contento por el gol, pero más por la entrega de este grupo", señalaba a su lado Ezequiel Cérica, autor del golazo que abrió el partido frente al Bicho de La Paternal. "Los que entran, los que están afuera, todos suman para adelante y eso es lo que lleva a Villa Dálmine a donde está hoy", remarca Pastelito.
"Todos tenemos un papel importante en este equipo: los titulares, los suplentes, los que esperan por su oportunidad. Todos sabemos que tenemos que seguir laburando", añade Federico Recalde, el juvenil que a fuerza de entrega y despliegue se ganó su lugar.
En este arranque de campeonato, Villa Dálmine venció a Juventud Unida de Gualeguaychú, Los Andes y Argentinos e igualó con Gimnasia de Jujuy. Así, sumó 10 puntos en cuatro partidos, un comienzo idéntico al que tuvo el equipo dirigido por Walter Otta en el regreso a la Primera B Metropolitana en el año 2012. Claro: aquel conjunto de "Nico" mostraba por entonces un gran volumen de juego, con la conducción de Raúl Pérez y Esteban González, la velocidad de Gastón Sánchez y Renso Pérez y la capacidad goleadora de Damián Salvatierra. Hoy, el equipo que conduce Walter Marchesi presenta virtudes más emparentadas al sacrificio, aunque sustentadas con una enorme contundencia ofensiva.
"Sabemos que a nosotros no nos sobra nada", afirma Cérica. "No desmerecemos a nadie y salimos a jugarles a todos de igual a igual", agregaba Pastel tras la victoria ante Argentinos. "Fue un triunfo a base de trabajo -remarcaba a su lado Zamponi-. Con nuestras armas hicimos nuestro negocio. Seguimos saliendo hacia adelante, ese es el espíritu de este equipo. Acá corremos todos por igual".
Con esos 10 puntos, a pesar de tener un partido menos que Ferro, por ejemplo, Villa Dálmine es hoy líder del Nacional B. Una situación que, probablemente, ni el más optimista de los simpatizantes Violetas imaginaba semanas atrás.
"Es lindo verte ahí arriba, pero lo hacemos con los pies sobre la tierra. Sabemos que falta un montón y que tenemos que ir partido a partido. Aunque notamos que nos hemos ganado un respeto, hoy Dálmine sigue trabajando a lo Dálmine, tratando de seguir mejorando día a día", cuenta Cérica.
Una idea que ratifica el conductor de este plantel, Walter Marchesi: "Vamos a seguir trabajando con la humildad que caracteriza a este grupo, sabiendo que tenemos que seguir sumando".
LA IDENTIFICACIÓN DE LOS JUGADORES CON UN CLUB EN EL QUE SE TRABAJA A PULMÓN ES OTRA DE LAS CLAVES DE ESTE PRESENTE.



