Las redes sociales estallan de indignación y el reclamo a los funcionarios judiciales no se detiene.
En la zona de Los Cardales y Ruta 4 son varios los grupos de Facebook y de otras redes sociales que tienen al tema de la seguridad como motivo excluyente. Es que esa zona ha sido en los últimos meses muy castigada por delitos de robo en las viviendas, con crecientes grados de violencia.
Los vecinos, que han elegido para vivir esa zona por la tranquilidad y el contacto con la naturaleza, han aprendido a cuidarse entre sí, a estar comunicados para protegerse y se han generado lazos muy estrechos con las distintas reparticiones policiales de la zona para optimizar la prevención y acelerar la respuesta ante el delito consumado.
Esta movilización acelera la circulación de información y ante situaciones de crisis la inquietud crece con gran velocidad. El reciente caso del carnicero zarateño que está preso por matar a un ladrón que lo acababa de robar ha encendido el debate. La sensación general es que la Justicia es mucho más permisiva con los delincuentes que con las víctimas que se exceden en su defensa.
Esta es una síntesis bastante conservadora del sentir general: el carnicero está preso, seguramente con razón, porque mató. Habrá que probar las circunstancias para valorar el grado del castigo que merece, si es que merece alguno. Pero los delincuentes que roban, agreden, amenazan, o hieren a víctimas inocentes encuentran miles de resquicios en la ley para ganar la calle cada vez mas rápido, con funcionarios judiciales que se escudan en la supuesta fría letra de la ley que los obliga a actuar de esa manera.
Estamos obviando los comentarios mas exacerbados, pero señores, es evidente que el sin sentido está llegando a límites intolerables y la paciencia de la gente se está acabando. La ley, como ordenadora social, está dejando de cumplir su cometido.
Son muy pocos los que defienden la justicia por mano propia, pero ante el estado ausente la gente confía cada vez menos.



