Pena que la Difunta Correa sea recordada por su apellido y no por su nombre, Deolinda, que significa linda a los ojos de Dios. Vivió en el siglo diecinueve, en la época en la que Facundo Quiroga enviaba a sus hombres para convencer a otros a alistarse en sus filas. Corría el año 1831 y Leandro Bustos, esposo de Deolinda, como tantos otros, dejó a su pequeña familia y se fue a la guerra. Es curioso como en épocas de confrontación surgen santos populares con historias similares. También el Gauchito fue a la guerra y tuvo problemas con la autoridad local y ya les contaré por qué. Cuentan las malas lenguas que, acosada por el comisario de la ciudad de Angaco y con un niño muy pequeño, la esposa de Correa decidió atravesar nada menos que el desierto sanjuanino para juntarse con el soldado. Caminó de sol a sol en un paisaje desolador y la muerte la alcanzó a muchos kilómetros del punto de partida, para ser más precisa por el
amor que tenemos los panópticos por los detalles, sesenta y dos. Días después la encontraron los arrieros de la zona, los que rescataron al bebé que aún vivía.
En 1940 se erigió un santuario en su nombre en Vallecito y hoy suman quince en la misma ciudad. Son tantas las receptorías de ofrendas que tuvieron que clasificarlas por especialidad, como lo hacían en Delfos en la época de oro: sector espadas, uniformes, medallas de honor; sector exvotos, que son las partes del cuerpo antes afectadas por enfermedades y hoy sanas, esculpidas en madera . Cabezas, piernas y corazones se mezclan en una extraña sintonía. Y el más interesante, el sector vestidos de novia. Son dos salas repletas de trajes blancos, donados por quienes se vieron beneficiadas por Deolinda y dispuestos a quienes no tengan recursos para comprarse uno de primera mano.
Su día de fiesta es el dos de noviembre, día de las Almas. A quienes vayan a visitarla o vean algún sitio en dónde se la recuerde, déjenle agua. De Jujuy a Ushuaia se pueden ver pequeños santuarios al borde de los caminos o al pie de un algarrobo, su árbol preferido. Ella sabrá hacer que las cosas fluyan de la manera perfecta.



