En la reciente reunión del G-20 celebrada en China el presidente Barack Obama de los Estados Unidos trasmitió a nuestro presidente Mauricio Macri su beneplácito por el rumbo económico que había tomado nuestro país al anunciar el libre comercio. Este hecho fue presentado por gran parte de la prensa como prueba irrefutable que el rumbo emprendido es lo mejor que nos pudo pasar y es el punto de partida para un futuro venturoso lleno de realizaciones donde todos seremos plenamente felices. Esto no es novedoso, recordemos lo contento que estaban los Estados Unidos con José Alfredo Martinez y George Bush padre con Carlos Saúl Menem. Tampoco está de más recordar las felicitaciones del FMI por la política económica en esos gobiernos.
Hace un tiempo el prof. Héctor Baggio me acercó un muy interesante trabajo del economista Ha-Joo Chang de la Universidad de Cambridge titulado "Patada a la escalera: la verdadera historia del libre comercio". En ese trabajo dice Chang "Un aspecto central del discurso neoliberal sobre la mundialización o "globalización" es la afirmación de que el libre comercio, más que la libre circulación del capital y el trabajo, es la clave de la prosperidad general" para luego demostrar irrefutablemente mediante la historia de las políticas comerciales e industriales de los países hoy desarrollados (Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Francia, Suecia, Países Bajos, Suiza, Japón y los nuevos países industrializados del Este de Asia) que para llegar a ser lo que son siguieron, precisamente, políticas comerciales e industriales contrarias al libre comercio y que hoy, al ser potencias económicas, estos países pregonan que los países en vías de desarrollo, como el nuestro, adopten políticas contrarias a las que ellos, con indudable éxito, aplicaron en su oportunidad, es decir patean la escalera para impedir que nos desarrollemos, no quieren nuevos competidores sino clientes para sus productos y proveedores baratos para las materias primas.
Agrega Chang "Quizás hay políticos e intelectuales de los países hoy desarrollados que recomiendan el liberalismo comercial creyendo sinceramente que sus propios países se desarrollaron mediante políticas de libre comercio y laissez-faire, y que desean que los países en desarrollo se beneficien de las mismas políticas. Sin embargo, eso no es menos dañino para los países en desarrollo. De hecho, puede ser más peligroso que la "patada a la escalera" basada en el puro interés nacional, pues quien defiende una idea por jactancia puede ser más obstinado incluso que quien la defiende por propio interés.
Sean cuales sean las intenciones que haya tras la "patada a la escalera", el hecho es que estas políticas supuestamente adecuadas no han podido generar durante las dos décadas pasadas el prometido dinamismo de crecimiento en los países en desarrollo. De hecho, en muchos países en desarrollo el crecimiento simplemente se ha derrumbado."
Ya se empiezan a ver las más que preocupantes consecuencias que está provocando en economías regionales y empresas medianas y pymes por el fenomenal aumento en las importaciones de productos terminados, frutas, verduras y carnes.
Dice el teorema de William I. Thomas: Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias.



