La cultura japonesa da gran importancia a los niños y a los jóvenes que van a regir el futuro de su país, es por éso que consideran su educación como prioridad en el esquema familiar.
A pesar de ello piensan que en los tres primeros años de escuela, los conocimientos académicos no ocupan el lugar fundamental de la misma. Lo que si importa es la crianza. A los niños se les inculca el respetar a las personas y a los animales, ser generosos y compasivos, buscar la verdad, y cuidar la naturaleza.
Los niños que concurren a la escuela primaria no tienen exámenes hasta que cursan cuarto grado, es decir hasta que no hayan cumplido los diez años, sólo se les toman unos pequeños test de vez en cuando.
Cuando en la mayoría de los países los niños casi terminan el año escolar, para los niños japoneses todo apenas comienza. El inicio del año coincide con uno de los eventos más espectaculares: la floración de "sakura".
En la escuela primaria los niños comienzan a tomar clases privadas para ingresar a la escuela secundaria y luego a la preparatoria. Las clases en esos lugares se imparten en las tardes, y es algo muy típico ver el transporte público a las 21 horas lleno de niños que se apresuran a regresar a casa después de las clases adicionales.
Los niños estudian también los domingos y en vacaciones, para ellos un día escolar tiene una duración en promedio de seis a ocho horas. No resulta una sorpresa que según las estadísticas casi nadie repite el año. No faltan nunca a clase y el 91% de los alumnos ponen atención a lo que explican maestros y profesores.
Al terminar la preparatoria tienen un examen final que determina si es que están preparados para continuar estudios superiores.
En las escuelas los niños barren, friegan las aulas y pasillos, lavan los baños y sirven a otros alumnos en el comedor a través de un sistema rotativo conducido por sus profesores, ésta es llamada la hora de O-soji. De esta forma, crean una conciencia cívica para con los espacios públicos y aprenden el valor de servir a sus compañeros, valores que repercuten en forma positiva en toda la sociedad japonesa cuando son adultos.
El O- soji forma parte de la tradición japonesa, y se sienten orgullosos de ella, pues creen que es una parte importante de su identidad cultural.



