Conocer las costumbres de cada cultura o región, constituye la guía fundamental de la historia humana. Dentro de ella se encuentra el beso, que es una forma de saludo con matices y diferencias del presente y del pasado.
En las últimas décadas los argentinos varones asumieron el hábito de besarse entre hombres; los amigos se saludan con sonoros besos en las mejillas.
Los egipcios tienen saludos más elaborados: los amigos varones suelen estrecharse las manos y besarse en una y otra mejilla; ésto puede repetirse más de una vez; y no es raro que concluyan con un beso en la frente. Este acercamiento entre los hombres no es igual para las mujeres, a éstas se les da la mano, pero sólo si ellas la extienden primero.
En Nigeria los varones se saludan con sendos besos en las mejillas, y al sur de ese país africano, en Benin, suelen añadir un beso en la boca.
En la Isla Mauricio los hombres se abrazan y se besan varias veces cuando se saludan.
En la historia del hombre los besos fueron dados a objetos sagrados con la finalidad de recibir su influencia mágica o sobrenatural.
De ahí derivó la costumbre de besar los pies y las rodillas de los reyes y santones.
Los aborígenes australianos acostumbraban a besar el suelo, lo llevaban a cabo como un signo de distinción con el objeto de recibir la energía de la tierra. El Papa Juan Pablo II, lo hacía cada vez que llegaba a un país.
El beso que llama la atención es el de boca a boca alejado de toda connotación sexual. Las madres antiguamente, como ciertas aves, ablandaban la comida que luego entregaban en la boca a su criatura. Es decir, el boca a boca era una forma de transmisión de la vida. De allí, surge precisamente, el mito del beso del Príncipe a la Bella Durmiente. Es el hálito más que el beso, el que revive a la joven.
En las Islas Tinquia del Pacífico, las mujeres jamás besan a sus amantes en la boca. En un acto muy bello, pegan su nariz a la de su pareja y aspiran del mismo aire durante unos minutos. Muy parecido al ritual de los esquimales, que se frotan las respectivas narices en lugar de besarse.
Los antiguos romanos consideraban un signo de distinción que los besaran en la boca; costumbre que observan los rusos contemporáneos.
El arte, no ha descuidado este singular detalle. El beso de Gustav Klimt o el homónimo de Rodin, tuvieron su cuarto de hora de polémica.
A finales del Siglo XIX, la película "El beso", hizo público un acto sumamente privado. Sin embargo, Occidente tuvo que esperar hasta el Mayo Francés de 1968 para liberarse de las atadura de los besos a escondidas. Lo jóvenes transformaron al beso en un símbolo de desobediencia. El beso en los labios ya no fue una cuestión de amantes, sino también de buenos amigos. Llegaba el tiempo del amor libre. En la actualidad, entre los jóvenes, el beso entre amigos del mismo sexo (masculino) está cada vez más difundido.
El beso es la manifestación más exquisita del amor humano ya que a éste, lo expresamos con abrazos cálidos, contenedores, y el corolario que ponemos en las expresiones ya sean de alegría o de consuelo...es el beso.
Si cada uno de nosotros promulgamos más abrazos y besos, nuestros pares y nuestros descendientes serán mejores personas.
Ocupémonos entonces de que el Universo que contiene a nuestro amado Planeta se entere de este amor que sentimos hacia nuestros semejantes.
(*) Alethea (Su significado): "Representa la verdad en la Mitología Griega. Fue hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud".



