Soberbia viene de la palabra soberano, es un Pecado Capital asociado con el poder de mando, la altanería y el orgullo. El diccionario Larousse la define como " estimación excesiva de si mismo y menosprecio hacia los demás". También es el gusto por la suntuosidad o lujo, razón por la cual el capitalismo salvaje no la combate demasiado. Si ud. tiene objetos, pertenencias o inmuebles de "alta gama", sepa que es un pecador empedernido, aunque el vendedor de autos, el joyero o el agente inmobiliario lo nieguen y no se lo hayan dicho en el momento de venderles sus productos.
Otra faceta de la soberbia que excede lo actitudinal, es el enfado o rabia expresado de manera exagerada ante una adversidad. El mal modo aplicado con prepotencia.
Para ilustrar éste pecado casi naturalizado por nuestro entorno yo por la manera sutil que nos sobrevuela, tentándonos, elegí el cuento mejicano La Mariposa Monarca. Ésta es una especie migratoria que se agrupa en grandes cantidades y obedece a una reina, como las abejas y las hormigas.
En el mariposario había fiesta porque las orugas empezaban a salir de sus crisálidas. Todas eran inspeccionadas por su Majestad, quién las nombraba en la medida que nacían. Bellas, dotadas de gran porte y alas anaranjadas y negras, eran la sensación de la temporada primaveral. Menos una, a la que la reina llamó Mínima. La verdad, no era tan pequeña, pero su nombre serviría para que supiera ubicarse al final de todas las mariposas obreras. Mínima no dejaba de ser hostilizada por las elegidas por su tamaño y elegancia en el vuelo. Emprenderían viaje cuando las orugas reales formaran sus crisálidas. Una mañana, previa a la salida triunfal , la atmósfera no era animosa.
Sólo una oruga real sobrevivió a la inesperada helada de la noche anterior, y, para colmo, la mala fortuna hizo que la princesa cayera en una grieta en la piedra. El grupo estaba desolado y la soberana desesperada. Mínima no dudó ni un segundo en actuar. Se metió en la fisura angosta y a tiempo, rescató a la pequeña oruga que pudo, de esa manera, ingresar a la crisálida para formar sus alas. Las mariposas monarcas pudieron partir y al regreso tuvieron su heredera . Aunque todo cambió a partir de aquél incidente: ya ninguna se sentía superior. Aprendieron que todos somos únicos y amados por igual por el Gran Espíritu.



