El domingo a la madrugada, en el Escuadrón de Caballería del barrio Dignidad, fue incendiado un colectivo municipal que iba a ser utilizado para una futura cooperativa de recicladores urbanos en formación. No duró ni 24 horas.
La crónica liviana daría cuenta del episodio vandálico y de la participación de nuestros bomberos voluntarios (los móviles 41 y 36 a cargo del Oficial Juan Hernández) para apagar el incendio de un colectivo municipal, en desuso, que estaba estacionado dentro del predio del Escuadrón de Caballería Campana que se encuentra sobre la calle Pedro Omar, entre los límites del barrio Dignidad y del barrio Lubo.
Es más: dos móviles policiales tuvieron que custodiar a los bomberos para que pudiesen desarrollar su tarea, ya que fueron recibidos a piedrazos e insultos. Como dato complementario, habría que decir también que gran parte del cerco perimetral del Escuadrón de Caballería fue literalmente robado por los vecinos, y así fue que la intrusión al lugar no tuvo mayores complejidades.
Sobre el hecho, la Municipalidad de Campana emitió un breve comunicado donde informa que el colectivo de marras tiene por objeto ser adaptado como oficina para una futura "Cooperativa de Recicladores Urbanos" y que a pesar de éste percance, la Subsecretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible continuará trabajando para lograr organizar la Cooperativa.
Al respecto, puede leerse en el muro de Facebook de uno de sus funcionarios: "Desde hace mucho tiempo que venimos trabajando para poder poner en marcha una cooperativa de trabajo para los Recicladores Urbanos. Meses de trabajo, gestión, buscar alternativas, y cuando empezamos a dar forma y convertir ese sueño de muchos de nosotros de la Subsecretaria de Ambiente, trabajadores informales, y vecinos de los barrio, un grupo de inadaptados, malas personas, auto-excluidos o como se quiera denominar, nos daña por el solo hecho de no permitir que el barrio avance", escribió Marcelo Mojica.
La cuestión es que luego de limpiar el predio "con mucho esfuerzo", el sábado por la tarde se logró trasladar el colectivo en desuso para que en un futuro fuese convertido en oficinas de la Cooperativa que nuclearía a unas 50 familias del Dignidad.
Sorprende, claro está, la temeraria escena del ataque: no sólo se invade un predio policial y se incendia un vehículo. Informantes del barrio explican que por la noche sólo quedan dos agentes a cargo y que si bien escucharon ladrar a los perros, no habrían visto nada sospechoso. Tal vez se trate de una guardia pasiva.
Ya sabemos que uno de los cercos perimetrales no está en condiciones desde hace rato. No sabemos si el lugar tiene iluminación adecuada que al menos dificulte en algo el accionar de los intrusos. Pero, ¿La impunidad es tal que aun estando en el interior de un predio policial, los bomberos fueron agredidos a piedrazos?
Si todo lo relatado no fuese ya de por sí preocupante, a futuro habría que develar si se trató de un hecho aislado consumado por adolescentes buscando emociones, o si se trata de un mensaje mafioso para desalentar que la gente del barrio se organice.
Pocos recuerdan que hace ya 15 años, integrantes de la ONG campanense "Pan del Alma" hicieron un brusco cambio de timón en sus objetivos y comenzaron a erradicar "escuelas rancho" por todo el país. Tomaron esa decisión porque fueron corridos literalmente a balazos del barrio Las Tablitas –vecino al Dignidad y al Lubo- cuando comenzaron a levantar ahí un comedor comunitario.
En el barrio plantean dudas y no creen que se trate solo de un hecho vandálico.
¿Vandalismo aislado o mensaje mafioso de algún puntero despechado?



