En una celebración con muchas historias, color y fuegos artificiales, ayer quedaron inaugurados los primeros Juegos Olímpicos que se realizan en Sudamérica.
Durante casi cuatro horas, Río de Janeiro se convirtió ayer en el centro del mundo. Fue durante la inauguración de los Juegos Olímpicos 2016, los primeros que se realizan en Sudamérica, en una ceremonia que se realizó en el Maracaná.
Por sus colores, por sus fuegos artificiales, por su música, por su gente, por el Cristo Redentor en el fondo como perfecto custodio… Por todo eso, la apertura fue una fiesta.
Y una muy cuidada. Desde la elegancia de la modelo Gisele Bundchen hasta el recuerdo del imperecedero Tom Jobim, pasando por la música de Gilberto Gil, el arte típico brasileño y una afirmación del ecologismo.
También hubo un desfile. Uno muy grande, de 12.000 atletas, de los cuales, 213 argentinos, con el basquetbolista Luis Scola al frente de la delegación nacional, portando una bandera que detrás encolumnaba a figuras de la talla de Emanuel Ginóbili, Juan Martín Del Potro y Federico Grabich, entre muchos otros.
Y cuando faltaban 15 minutos para la medianoche y Gustavo Kuerten entró al estadio con la antorcha, empezó a agrandarse la incógnita sobre quien prendería el pebetero, luego que Pelé se descartara por problemas de salud. El ex tenista, ovacionado, se la dio a la ex basquetbolista Hortencia y el misterio quedó enseguida develado: Vanderlei Lima, el maratonista al que un desquiciado ex sacerdote irlandés le quitó el oro al frenarlo en el kilómetro 36 cuando iba rumbo al triunfo en Atenas 2004, encendió el pebetero.
LUIS SCOLA FUE EL ABANDERADO ARGENTINO.



