Más allá de todas las desprolijidades que ocurrieron en el tratamiento de estas ordenanzas, la principal causa de mi voto negativo es la falta de información que justifiquen el cambio de las mismas, como ser una estructura de costos y recaudación, plan de optimización de recursos, e inversiones que lleven las mejoras a un punto de desarrollo, a una ciudad que merece y necesita mejoras urgentes.
Cómo podría votar positivo si no se actúa de una forma transparente, de la misma forma que el Estado controla al pueblo para que cumpla con sus tributos, el pueblo por medio de sus concejales debe controlar al Estado, si no se le permite ver cuentas, algo pasa, y casi con seguridad que ningún concejal oficialista vio las cuentas reales, solo manejaron el contexto de la ordenanza.
Y más aún, imposible tener confianza a una legión extranjera que maneja las secretarías del gobierno, sin conocer en absoluto la idiosincrasia de nuestro pueblo, y la metodología comercial que ofrece nuestro parque generador de trabajo.
Campana cuenta con profesionales como para dirigir cada secretaría, es más, hubiese sido una gran oportunidad democrática, de citar profesionales de diferentes partidos para llevar por consenso los destinos de la ciudad.
Pero hoy no hemos mejorado nada, seguimos igual, y nada nos da garantías de un futuro próspero para Campana, por estas cosas voté negativo. Pero me queda algo como cristiano, la esperanza, de ver a Campana guiada por gente de Campana o al menos con una residencia en la cual nos permite vernos y conocer las caras de quienes nos conducen.
Blas Raúl Pacheco (Mayor Contribuyente)



