Con 40 años de carrera, José González pisó varios escenarios con la música. En diálogo con La Auténtica Defensa contó sus comienzos, su actualidad y sus contactos con la movida tropical. "Toda mi vida fue trabajar con bajo perfil", aseguró .
Todo en la vida se va acomodando para que las cosas fluyan solas y así fue que la vida de José Enrique González se fue desarrollando. Sus padres nacieron en San Miguel, Entre Ríos pero se vinieron para Campana, donde un 8 de enero de 1968 el artista nació. Rememorando aquellos tiempos en un mano a mano con La Auténtica Defensa cuenta que la vinculación con la música fue inmediata y ya a los 4 años en su casa se escuchaba música variada entre folclore y tango: "En esa época existían los combinados y discos. A mi viejo le gustaba escuchar Leonardo Favio, Trocha Angosta. El único que estaba vinculado con la música era mi abuelo, que era peluquero y a la vez tocaba el violín y acordeón".
A los 6 años pisó por primera vez escenario en los corsos de Dellepiane, con un amigo de su papá que le había enseñado a tocar el bombo. "A los 8 años yo repartía revistas en el barrio. Soñaba en las calles pisar algún escenario como Cosquín. Cantaba con las revistas en mano y lo soñaba", recordó.
"Primero me largué sólo con la guitarra a hacer folclore. Me pone contento saber que con los años incursioné y superé todos los estilos, vinculándome con amigos dentro de todas las ramas el folclore, la música tropical, la cumbia, el tango hasta lo melódico", señala. Además explica que cada género tiene su personalidad y su forma de ser para que se pueda identificar como se canta: "Es un diploma que te lo da la calle. Hoy por hoy puedo estar trabajando, no con músicos pero sí con pistas y en distintos lugares".
Hace más de 10 años que compone y tiene cerca de 200 temas registrados en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC). "Es como un registro civil. Es tener un hijo registrado y es tuyo para toda la vida. Son cosas que poca gente las logra. Somos 40 millones de argentinos y hay 700 mil anotados".
Tiene contactos con el creador de Ráfaga, Marcos Bustamente del Grupo Potencia y con Uriel Lozano (más de 20 éxitos y es el cuarto disco en el que participa). "Estar hoy a los 48 años en contacto con ellos para mi es algo normal, para otros es algo grandioso. Tengo muchos éxitos con el guitarrista de Horacio Guarany, quien está sacando su primer disco como solista con más de 16 temas, de los cuales 15 son de mi autoría", revela.
Con su carrera a cuestas llegó a pisar escenarios representando el tango, como por ejemplo, Río de Janeiro, festivales internacionales durante dos años consecutivos, Cosquín, Jesús María; escenarios mayores en horarios televisivos. Con la música recorrió desde Santa Cruz hasta Bolivia y Florianopolis. Pero no se conforma: "No me siento satisfecho porque siempre quiero llegar hacer muchas cosas más".
"Siempre tuve como fanatismo el seguir viviendo acá, de haber nacido y quiero quedarme mis días acá. No es por elección Campana, sino por sentimiento. He tenido la oportunidad de viajar por muchos lados o ir a grabar a Capital, pero uno sale de esa gran jaula que es Capital y vuelve a un lugar donde es tranquilo, donde podes respirar, en el barrio tenés los vecinos, podes charlar. Eso no se cambia por nada, no tiene precio", asegura.
Desde el año 1994 no canta con los grupos tropicales, pero sí compone y trabaja para ellos hasta el día de hoy. "La mano grande y quien me abrió las puertas fue gracias al acordeonista y arreglador de Luciano Pereyra, Gerardo Gros, integrante del histórico del Cuarteto Imperial. Músico excelente, seguía su trayectoria y sentía admiración y él", cuenta.
"Toda mi vida fue trabajar con bajo perfil. Yo pienso que el artista no pasa por tener un 0 km o tener una mansión, sino por tener vocación. Esas son cosas muy distintas. Si vos tenés vocación y la aplicas, el tiempo te da la respuesta. Perdurar en el tiempo para un músico es haber llegado a este mundo para cumplir con su objetivo. Agradezco ser el nexo de muchos estilos y de muchos músicos, poder ayudar. Hay mucha gente dentro de Campana que no sabe de mi trabajo y se van enterando porque me ven en Capital o porque ven que los artistas me nombran", remarca.
En ese sentido, José recuerda palabras de Gerardo Gros: "Hay que tratar de hacer algo con la mejor calidad posible, aunque no surja".
Se define como showman, y dice que es una actividad que lo "me mantiene firme para seguir aprendiendo y trabajando, creando cosas nuevas atendiendo lo que le gusta a la gente día a día". Hace cuatro años trabaja en "Parrilla lo de Ángel" los fines de semana: "Me ayuda a seguir manteniéndome y seguir sintiendo la música".
"En Campana se le da mucha importancia a los artistas de afuera y hay muchos que están viviendo acá y son de renombre, como Carlos Torres Vila, Aldo Cordero, que son excelentes músicos de la movida tropical", afirma.
"Es el 80% de la vida de uno, un fanatismo muy grande. El otro 20% es la vida que uno lleva tratando de poder subsistir. La música es levantarme a la mañana y estar bien. Es algo que no se aleja de mí en ningún momento. No me quita el sueño pero más de una vez me he despertado a mitad de la noche a escribir una melodía que se me apareció. Tal vez tarde más de 5 minutos en escribir un tema completo", explica.
Con nostalgia, José cuenta que en 2011 paró su actividad debido a un hecho traumático en su vida: perdió a su hija en un accidente de tránsito, motivo por el cual estuvo inactivo todo el año hasta que renació su idea de volver: "Retomé tratando de hacerlo por aquellos que están y no solamente pensando en mí".
Sobre su trayectoria, González recuerda dos momentos que marcaron su carrera. Uno fue en Jesús María en 2008, donde alquilaba una casa y tocaba en el escenario mayor el 8 de enero, día de su cumpleaños, con Las voces del Encuentro. "El Secretario General de la UOM Ángel Recupero siempre apoyó a este grupo y apareció de golpe a festejar mi cumpleaños. Fue una sorpresa muy grande ya que se tomó el tiempo de acercarse", recuerda.
Otro momento emotivo fue en un show en Berisso (La Plata), cuando empezaba con la movida tropical, con el Grupo Conquistador. "Apareció un muchacho diciendo que la madre me quería saludar. Era una señora que estaba lisiada, en silla de ruedas, y cuando me vio se puso re nerviosa. Uno no se da cuenta la magnitud de las cosas cuando las hace, pero de repente uno le cambia la vida a alguien por el sólo hecho de cantar un tema. Son anécdotas fuertes que me han pasado", cierra.
"A los 8 años yo repartía revistas en el barrio. Soñaba en las calles pisar algún escenario como Cosquín", recuerda José.



