El excéntrico empresario aceptó la nominación republicana y se convirtió oficialmente en candidato presidencial en EEUU. Aseguró estar dispuesto a proteger al país de cualquier amenaza, entre las que incluyó a los inmigrantes.
Donald Trump aceptó la nominación presidencial republicana en la noche del jueves con una inusual apelación a los estadounidenses que siente que su país ingresó en una espiral fuera de control y piden por un líder que tome agresivas -incluso extremas- acciones para protegerlos.
Trump, de 70 años, un neoyorquino empresario inmobiliario y estrella de reality shows quien aprovechó su fama y extravagante personalidad para pasar de ser un político "foraneo" a sacar el ticket de nominación de un gran partido, arrancó aplausos cerrados de los delegados en la Convención Republicana mientras daba un discurso bastante raro para lo que fue su candidatura.
Describiéndose como un contador de verdades que confrontaría y contraatacaría cualquier amenaza para Estados Unidos, Trump desafió la ortodoxia de los republicanos cuando prometió terminar con los acuerdos comerciales multilaterales y limitar la intervención norteamericana en el mundo. Denunció "quince años de guerras en el Medio Oriente" y aseguró que ayudará a gremialistas, mineros y otros sectores de bajo salarios quienes históricamente siempre se han decantado por los demócratas.
"Ellos son los hombres y mujeres olvidados de este país", dijo un billonario con una trayectoria de creación de trabajo y despidos por igual. "Gente que trabaja duro pero que ya no tiene voz: yo soy su voz", remarcó.
En la noche final de la convención, Trump dio la cara a un partido intranquilo que habia estado llamativamente turbulento y dividido. El candidato presidencial llevó a cabo un último intento de galvanizar a la audiencia haciendo eje en su oponente demócrata, Hillary Clinton, y en múltiples enemigos a la estabilidad norteamericana.
Se detuvo particularmente en los inmigrantes ilegales y delincuentes estadounidenses, diciendo que son tan peligrosos para la seguridad de la nación como el Estado Islámico o los refugiados sirios. Al hacerlo, pretendió ganarse a los indecisos votantes que se escandalizaron ante la reciente violencia contra la policía y están preocupados por la seguridad, pero todavía tienen dudas de su Trump tiene el temperamento y las habilidades para ser el comandante en jefe de las fuerzas armadas.



