La amistad no tiene definición puntual. Suele nacer espontáneamente, sin espavientos ni alardes, sin más objetivo que juntar lo mejor de cada quien y crearse un AMIGO. ¿Por qué decidimos que una persona es nuestro amigo y otra no? Tendrá que ver con muchos factores relacionados a los valores que cada uno tenga como ser humano.
Irene Kidonakis, vecina de nuestra ciudad y Lic. en Psicología de la Universidad del Salvador (M.P 60 157 / MP 20571) explica "mi amigo me enseña y yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Los amigos representan el mundo social y el "afuera de casa", la combinación de estilos y tipos de personalidad con las que aprendemos a vivir y respetar. Es decir, un amigo me ayuda a conocer nuevas formas de ser, (ahí aparece la psicología) diferentes a la que cada uno de nosotros practica en su propia casa. Nos fomenta la tolerancia y es por esto que tenemos que valorarlos y construir esa amistad día a día y no sólo los 20 de julio".
Sin embargo, los valores de la amistad tradicional están cambiando en estos tiempos de redes sociales.
Prácticamente todo lo que ocurre, es comunicado al instante, ya sea a través de 140 caracteres o una simple imagen que retrate el momento.
Se suele considerar a un amigo como confidente, como aquel que nos escucha, que está en las buenas y en las malas, te respeta y te quiere con diferencias tal cual sos. "La amistad cuando se basa en la generosidad y la confianza nos aporta un beneficio inigualable, que es el de poseer la capacidad de transformar, de mejorar e impulsar hacia adelante a las personas o sea puede ser terapéutico", enfatiza Irene.
Lo paradójico es que uno puede tener muchas redes y contactos en Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, sin embargo "hay personas que están muy solas e intentan suplir esa falta con mayor cantidad de "amigos" virtuales. Por momentos, la red social te posibilita hablar de algunos temas que a veces no sabes cómo tocarlos. A través de las redes sociales no hace falta espacio, lugar ni fecha para poder juntarse y tener más contacto", sintetiza Kidonakis.
Si bien las redes sociales logran cumplir el sueño tan anhelado por Roberto Carlos, "tener un millón de amigos", no logran sustituir el verdadero valor de la amistad en donde sabemos que un llamado telefónico o una visita sorpresa, nos acerca a ese compañero de viejas y nuevas historias.



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