Los sucesos que dieron lugar a la firma de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata estuvieron marcados por los mismos clivajes y conflictos que de alguna u otra manera sobrevivieron hasta el día de hoy.
Luego de la Revolución de Mayo, surgió lo que a mi entender fue la primera "fractura nacional" (vulgarmente llamada "grieta") entre morenistas y saavedristas. Este enfrentamiento residía sobre los alcances del proceso independentistas, Moreno desde una visión revolucionara intransigente al estilo jacobino de la Revolución francesa y Saavedra desde una postura conservadora. Sin dudas esto condicionó el accionar de la Primera Junta cuyas principales medidas fueron el envío de expediciones a las díscolas Provincias del Paraguay encabezada por Manuel Belgrano, y al Alto Perú, lideradas por Juan José Castelli. A este último, las derrotas en Desahuadero y Huaqui por el ejército realista, lo obligaron a volver y a fue acusado por el Triunvirato de su actitud "autoritaria". Distinta suerte correría Belgrano quien, a pesar de las derrotas en Paraguarí y Tacuarí, y de ciertos cuestionamientos, sus oficiales, soldados y el tribunal que le tocó coincidieron en que la labor había sido inobjetable.
El fallecimiento de Moreno durante su viaje en busca de apoyos en Brasil y Gran Bretaña, marcó la decadencia de la postura más clara en contra de los realistas españoles, y la visualización de otro de los clivajes; Buenos Aires contra el Interior. La Junta Grande, que precedió a la Primera Junta, contaba con la presencia de representantes de las provincias. Dicha Junta fue blanco de ataques constantes por muchos políticos de Buenos Aires que veían en ella una limitación a su poder. La tildaron de "inoperante" por el excesivo número de integrantes y de no tener un reglamento claro.
La derrota política de Saavedra dio lugar a la creación del Primer Triunvirato que gobernó entre septiembre de 1811 y octubre de 1812 integrado por Paso, Chiclana y Serratea. Luego de enfrentarse a Chiclana y Rivadavia, Paso renunció a su cargo y rápidamente busco acercarse a la Logia Lautaro. Al ser derrocado el organismo, se creó el Segundo Triunvirato integrado por Paso, Álvarez Jonte y Peña. Los tres dominados por la Logia Lautaro, lograron activar la guerra de la Independencia en el Alto Perú, en la Banda Oriental y también convocaron a la Asamblea General Constituyente del año 1813. Esta tuvo una obra legislativa tendiente a reafirmar la soberanía del estado. Dos visiones se encontraron, la de Alvear de negociar con Fernando VII y la de San Martín de declarar la independencia. No se logró el objetivo de declarar la independencia, aunque si se obtuvo avances como lo fue en la libertad de vientres. Se ordenó la acuñación de monedas, se aprobó una única marcha nacional, se organizó el Poder Judicial y se aprobó el estatuto supremo del poder ejecutivo.
A pesar de los obstáculos constantes que atravesaba el proceso emancipador, hay que destacar la heroica actitud de Manuel Belgrano quien dirigió el éxodo jujeño ante el avance del ejército realista comandado por Goyeneche. Belgrano derrotó en Tucumán a las fuerzas del Rey de España. De no haberse dado este triunfo, el avance de las tropas realistas sobre Buenos Aires hubiera sido solo cuestión de tiempo. Luego, avanzó hasta Salta donde logró otra victoria que incentivo el alzamiento de Chuquisaca, Potosí y Cochabamba. Las derrotas en Vilcapugio y Ayohuma en 1813 hicieron que San Martin lo reemplazara en el ejército del Norte. La hazaña de Belgrano es aún mayor al recordar el casi nulo apoyo de Buenos Aires desde donde también se le hecho las culpas por la pérdida de la provincia del Alto Perú, a quien no era militar de carrera. Sin embargo la historia logró reconocerle su labor por el mismísimo San Martin.
Otro hito importante en la lucha por la independencia fue en 1814 el triunfo de la comandancia naval criolla liderada por Guillermo Brown en la Banda Oriental modificó la distribución de poder en el Rio de la plata a favor de los revolucionarios, terminando con la amenaza realista en el Rio de la Plata, pero de aquí surgió un nuevo conflicto entre la postura de Buenos Aires representada por Alvear, y la de la Banda Oriental por José Gervasio Artigas, quien quería que Montevideo quedará en manos de su gente.
Cuando San Martin participo del conflicto entre España, circunstancial aliada de Gran Bretaña, contra Francia, conoció los proyecto emancipadores Americanos de Sir John Hippisley y el venezolano Francisco de Miranda. Luego de trasladarse a Londres y sumarse a la Gran Reunión Americana, sociedad masónica fundada con Miranda, quien junto a Simón Bolívar ya luchaban en América por la independencia de Venezuela, decidió trasladarse a hacia Buenos Aires llevando consigo un tesoro: el plan del Escocés Mailand que decía que un ejército debía arrancar en Buenos Aires, hacer base en Mendoza, atravesar la cordillera de los Andes liberar Chile (ahí las fuerzas realistas eran menos poderosas que en los de la actual Bolivia), embarcar en sus puertos, llegar al Del Callao en Perú y conquistar Lima. Este plan, que luego San Martín llevaría a cabo exitosamente, no escapó a las complicaciones fruto de las luchas y disputas intestinas. En 1815, cuando San Martin ya había comenzado la preparación del ejercito destinado a cruzar la cordillera de los andes y liberar Chile y Perú, Alvear como directo supremo intentó frenar semejante hazaña pero el Cabildo de Buenos Aires le negó los fondos y los soldados requeridos.
Tampoco quedó exenta de las problemáticas internas, de las distintas visiones sobre las cuales debían construirse los pilares de la nación, la asamblea constituyente de 1816. La convocatoria al congreso fue realizada por Álvarez Thomas en la segunda mitad de 1815 y cada provincia eligió un diputado cada 15 mil habitantes. La elección de Tucumán se debió a los problemas que tuvo que enfrentar la Asamblea del Año XIII por la negativa de los federales de someterse a la influencia porteña y a su vez esa ciudad estaba lejos de la órbita de quien para el gobierno central era una "molestia", José Gervasio Artigas. Participaron del Congreso la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos Misiones y Santa Fe quienes se habían declarado en situación de Guerra con el gobierno central. José Rondeau había renunciado el Directorio, y el previsional Álvarez Thomas también, asumiendo Antonio González Balcarce. Pero el congreso designó a Juan Martín de Pueyrredón.
La primera dicotomía fue presentada por Manuel Belgrano quien argumentó que la mejor forma de gobierno a adoptar era el "modelo Británico que tiene un rey y un parlamento del pueblo que verdaderamente gobierna a través de sus representantes" sugirió a su vez crear una "monarquía constitucional con Parlamento del Río de la Plata nombrándose para el cargo del Rey a un descendiente de los Incas".
El 9 de julio, el presidente del Congreso, el San Juanino Laprida, leyó la declaración de la independencia. Hacia 1817, mientras la situación militar en el norte del país se tornaba cada vez más delicada, y aunque repelidos los ataques realistas por el gobernador de Salta Güemes, se decidió en la última sesión en Tucumán el traslado a Buenos Aires. Los diputados cordobeses se opusieron al traslado exigiendo que se consultara a las provincias. Fueron expulsados del congreso y estuvieron arrestados algunas semanas.
Alejo Sarna / Lic. en Relaciones Institucionales.



