En la semana de la Patria y del Bicentenario de la Independencia el Panóptico propone una tarea inusual, elegir una razón por día por la cual uno sigue eligiendo éste país como lugar en el mundo. Dejemos de lado las razones por las cuales uno se agarra la cabeza, ésas ya las sabemos todos. Una de las mías es haber vivido lejos de aquí mucho tiempo. Aún recuerdo las mañanas en las que no podía entender cómo amanecía en otro lugar, una alucinación similar a la del rey Gylfi cuando es dejado por los dioses en un páramo lejos de su reino, en la Edda Menor de Snorri Sturluson.
Podría enumerar cuarenta razones más, pero evitaré lo cursi y lo excesivo. Recuerdo mirar el cielo de la llanura, tirada en el medio del campo con los brazos abiertos, en Chacabuco, de la mano de mi abuela. Mirando esa bóveda celeste de trecientos sesenta grados supe que quería vivir aquí y que un país no es sólo una tierra, sino un cielo que la cubre.
Hoy la Argentina encabeza la lista de países no europeos que recibirán refugiados. Inicialmente serán tres mil que participarán del Programa Siria, que les dará posibilidades de vivienda, trabajo e integración social. Recuperamos la tradición de país solidario y abierto a las comunidades del mundo. Volvimos a tender un manto de paz ante el horror de la guerra. Por tener mil problemas y aún así seguir mirando las necesidades de los demás, te vuelvo a elegir Argentina, mi lugar en el mundo.



