Tenía pedido de captura internacional y fue detenido en Presidente Derqui. Ayer fue notificado en nuestra ciudad por el juez González Charvay. Se trata de Dionicio "Patrón" Sotelo, quien fuera jefe de la Unión Patriótica del Pueblo, un grupo de bandidos que atacaba a granjeros. Cuando cayó, intentó sobornar en guaraní a un policía.
Otra vez, la zona del Juzgado Federal de Campana (25 de Mayo y Paso) vio alterada su tranquilidad por un traslado de importancia. Es que, ayer, el juez Adrián González Charvay notificó de su detención a Dionicio Sotelo Bustamante, un capo paramilitar paraguayo acusado de torturar y violar a sus víctimas. Por ello, desde enero tenía pedido de captura internacional marcado por Interpol.
Bajo el alías de Isidro Samudio Rotela, se encontraba viviendo en Presidente Derqui. Pero fue encontrado el jueves, fumando marihuana y con una pistola 9mm en su cintura. En ese momento, el paraguayo de 24 años pidió hablar con un efectivo que entendiera guaraní, pero no le sirvió encontrar un interlocutor: a pesar de querer sobornar a los policías con dinero y drogas, terminó detenido y alojado en la Comisaría de esa localidad.
Interpol lo había buscado desde comienzos de año con una circular roja; la orden de detenerlo fue ejecutada por el Juzgado Federal de Campana, con participación de la DDI de Pilar y la Sub DDI de Derqui.
Oriundo de San Pedro del Paraná, a 320 kilómetros de Asunción, Sotelo Bustamante tenía una larga lista de delitos a su nombre como atentado contra la propiedad y robo agravado. Apodado "Patrón", era básicamente un jefe. Junto a su hermano Teo lideró la Unión Patriótica del Pueblo, una banda paramilitar que no le escapó a la lógica de otras bandas paramilitares latinoamericanas, con mayores o menores ambiciones. La UPP, a pesar de la grandilocuencia de su nombre, fue un grupo de bandidos que aterró durante meses a vecinos de las zonas rurales de San Pedro e Itapúa y se hizo célebre por torturar a sus víctimas.
La UPP no duró demasiado: la primera evidencia de su creación fue un manuscrito hallado por la Policía paraguaya en marzo de 2015 que reivindicaba al Che Guevara y anunciaba la creación del grupo. Con siete miembros al comenzar, su primera jugada fue invadir un inmueble propiedad de una empresa brasileña en el área de Encarnación. Un mes más tarde, en Caazapá, caía el primero de sus soldados, por así decirlo, un granjero de más de 42 años con pedido de captura por robo.
La violencia no se hizo esperar; su pico de actividad fue en diciembre de 2015. A Virgilio Cabrera, un hombre que se atrevió a denunciar a la UPP por robarle una motosierra, lo acribillaron y le incendiaron su rancho. Ya para ese entonces, el "Patrón" Sotelo era señalado como el cabecilla de la banda. Un cura local le decía a la Policía en Encarnación: "Volvieron, y se jactan de su poder de fuego, dicen tener la lista completa de quienes los han denunciado y amenazan con terminar con las vidas de cada uno de ellos". Ya para ese entonces, a pesar de sucesivas detenciones, la UPP aumentaba sus números, con nueve integrantes según inteligencia policial paraguaya..
Su hecho más grave fue cometido en diciembre de 2015: robo y abuso sexual en Kuarahy Resé, a 40 kilómetros de San Pedro. Ocurrió en la finca de Albercio Samudio, suegro de un militar: su hija fue violada en pleno monte, con su yerno maniatado a un árbol.
"Querían dinero; pedían que les entreguemos el dinero. Entre todos juntamos unos 600 mil guaraníes y cuatro celulares" denunció Samudio. Cuando la Policía le mostró a Samudio una foto del "Patrón", lo señaló inequívocamente.
MOMENTOS EN QUE FUERZAS POLICIALES INGRESAN AL DETENIDO AL JUZGADO FEDERAL DE CAMPANA, AYER POR LA MAÑANA.



