Antonela Ferrari se radicó allí hace cinco meses. Contó que días atrás había ido a recibir a su novio al aeropuerto donde el martes explotaron las bombas que dejaron más de 40 muertos.
Antonela Ferrari, una campanense que vive en Estambul, contó en primera persona el ambiente que se está respirando en las calles de la milenaria ciudad turca, golpeada por el múltiple atentado en su aeropuerto que dejó más de 40 muertos y un centenar de heridos.
"Me sorprende muchísimo como argentina, porque nosotros estamos acostumbrados a expresar lo que nos pasa. Los turcos están paralizados. No hablan entre ellos. Hay un silencio total. Se sienten mal, no le encuentran explicación. Ningún grupo se adjudicó el atentado. El Gobierno sospecha del ISIS pero no hay información oficial", relató Antonela en diálogo con Gastón Molina en "La Mañana de Santa María" (FM Santa María 91.3Mhz).
La vecina reveló que unos 30 argentinos estaban en el aeropuerto al momento de los ataques, la mayoría en escala hacia otros destinos, pero que por fortuna ninguno de ellos resultó herido.
"Intenté comunicarme con algunos colegas para pasarles el número de teléfono de guardia del consulado. Finalmente, pudieron comunicarse y los llevaron hasta diferentes hoteles para que puedan pasar la noche hasta tanto se regularizaran los vuelos. Hubo muertos extranjeros, pero ningún latinoamericano", dijo.
Antonela vive en Estambul desde hace cinco meses. Se fue siguiendo los pasos de su novio turco. Y contados días atrás, estuvo esperándolo en el aeropuerto, en el mismo lugar donde el martes se inmoló uno de los terroristas.
"En el momento se me cruzó por la cabeza de que si llegaba a haber un atentado cómo tenía que actuar. Y ahora que pasó, me lo vuelvo a plantear. ¿Qué haría? Y la verdad es que te hace pensar varias cosas", compartió.
Las explosiones sucedieron en la parte de vuelos internacionales. La vecina señaló que el lugar dispone de fuertes controles de seguridad, por lo que ambos terroristas tuvieron que accionar sus bombas antes de llegar a ellos.
En ese sentido, Antonela ilustró que "para entrar a un shopping en Turquía te revisan todo, abren los baúles de los autos, el control es al cien por cien. No puedo entender cómo se filtran personas con bombas. No es lógico, no es entendible", lamentó.
"Desde que llegué hubo varios atentados. Pero este es el más grande, el más grave y el que más repercusión tuvo. Si bien el año pasado hubo uno importante en la capital Ankara, donde murieron más de cien personas, que este haya sido en uno de los aeropuertos más importantes del mundo marca realmente un antes y después para Estambul", añadió quien co-conducía la edición central de "15 Noticias" por Canal 15 Campana.
LA PERIODISTA, EX CONDUCTORA DEL NOTICIERO DE CANAL 15, SE MOSTRÓ SORPRENDIDA POR LA REACCIÓN DE LA POBLACIÓN TURCA.
El Estado Islámico, principal sospechoso
El Gobierno turco y la CIA apuntaron con el grupo yihadista. El método del ataque fue similar al de los atentados en Paris y Bruselas.
Al menos 41 personas, entre ellas 13 extranjeros, murieron y otras 239 resultaron heridas como consecuencia de los ataques suicidas del martes por la noche en el aeropuerto internacional de Estambul.
Se trata de la embestida más mortífera en la metrópolis turca, que ya se vio sacudida por otros tres atentados este año.
Durante la noche, desde el aeropuerto, el primer ministro turco, Bimali Yildrim, dio un primer balance de 36 muertos y estimó que "los indicios apuntan a Dáesh", acrónimo en árabe del Estad Islámico.
La CIA apuntó en la misma dirección.
Aunque aún no fueron reivindicados, estos ataques recuerdan el modus operandi de los atentados yihadistas en París en noviembre (130 muertos) y en Bruselas (32 muertos en el aeropuerto y en el metro) en marzo.
Estambul ya fue el objeto de atentados en enero (12 turistas alemanes muertos, ataque atribuido al EI), en marzo (4 turistas muertos, atribuido también al EI) y a principios de junio (11 muertos, de ellos 6 policías, atentado reivindicado por los combatientes kurdos).
El grupo radical Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), cercano al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), pretende independizar a la nación y formar su propio Estado. Actualmente, los kurdos están diseminados en una franja que recorre Turquía, Siria, Irak e Irán. Paradójicamente, en los últimos tiempos se han convertido en una importante ayuda en tierra contra el EI, por lo que han sido respaldados en más de una ocasión por Estados Unidos.



