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» Este artículo corresponde a la Edición del miércoles, 22/jun/2016 de La Auténtica Defensa.

Javier Calamaro, Pasional y enamorado
Textos y fotos: Damián Mengual






JAVIER CALAMARO

El viernes por la noche, Bisellia Teatro Bar se transformó en el living de la casa de Javier Calamaro. Le dedicó temas a su esposa quien lo siguió desde la platea, se rió de sí mismo, y se emocionó. Recorrió temas de su nuevo álbum, algunos hits, y cerró con tangos. Y también dialogó mano a mano con La Auténtica Defensa.

A fines del año pasado, Javier Calamaro lanzó su octavo disco:"Próxima vida". Le llevó 5 años volver al rock. Aunque posiblemente -parafraseando al tango de Pichuco- nunca se fue y siempre está llegando. Y según él mismo lo describe, se trata de un trabajo "completo, impecable y visceral, para desnudar mi alma, desde la tapa hasta la última canción". Tapa que lo muestra bajo el agua, desnudo, en posición fetal.

Por lo menos en Campana, nos quedó demostrado a todos lo que lo vimos cantar: a Javier no le hacen falta muchas cosas sobre un escenario. Ni grandes luces, ni puestas en escena, ni vestuario. Su vozarrón de malevo borgiano, y principalmente su entrega, sobran. Javier es genuino. Y su magnetismo crece a medida que su juego avanza.

Acompañado por "su otro hermano" al teclado,el impecable Leandro "Chapa" Chiappe, en el escenario de Bisellia sólo faltó un buent aburete y perfectamente hubiera sido un memorable "unplagged" para la MTV.

Siempre íntimo y cercano, dialogando con el público, y siempre buscando la mirada de la Pochi, su esposa, a quien dedicó varias canciones de amor, reservó para el final una electrizante y pasional seguidilla de tangos:un sopapo tras otro."¡Javier, tengo la piel de gallina!" gritó alguien desde las mesas. "Gracias. Yo pongo todo", explicó. A nadie que haya estado en Bisellia esa noche, le quedó alguna duda al respecto.

Tenés 50 años, ¿qué aprendiste?

J.C.: (Sonrisa y silencio reflexivo) A cantar, en primer lugar. Aprendí un montón de cosas que se fueron incorporando. Aprendí a multiplicarme a fuerza de incorporar cosas naturalmente. No es que haya tenido la intención de hacerlo (estoy hablando de música). Al multiplicarme pueden pasar cosas como que eso que incorporé lo divido, y mantengo un camino paralelo. Está claro que eso lo tengo con el tango. Y después aprendo a juntar todas las cosas con el mismo criterio, con el mismo concepto y a trasladarlo a otras personas que están alrededor y entonces es como sentar las bases de un nuevo mecanismo, de una forma de hacer las cosas. Cuando empecé hacía una sola cosa, lo único que sabía hacer era colgarme la guitarrita. A fuerza de incorporar, aprendí... A disfrutar de lo que hago también aprendí. Disfrutar de lo que hago y que no sea en forma parcial. Tal vez, antes disfrutaba el momento de hacer un show. O no disfrutaba de una canción hasta que no estaba terminada. Ahora disfruto de todas las instancias.

Aquello de disfrutar el tránsito tanto como la meta…

J.C.: De eso hablo, bien dicho. Y en ese transitar lo que hice fue seguir incorporando cosas. Cosas que no imaginé que las iba a hacer ¿no?

¿Por ejemplo?

J.C.: Juntar mi hobbie con mi profesión, que es una pasión, y cantar en una cápsula sumergida a 10 metros, en el agua helada de Puerto Pirámides. Y meterme y cantar con mi banda a 40 metros de ahí, todos conectados por cables. Y varias cosas como esas en realidad. Por ejemplo, ahora estoy inventando cosas que son formatos nuevos que no tienen nada que ver con lo que imaginé que iba a hacer. Y creo que eso es fruto de haber incorporado cosas y de desarrollarlas a lo largo de décadas. Porque en algún momento consideré que había aprendido a escribir, pero eran sólo canciones. Después prosa, cosas que no tenían ninguna relación con la música. Después a esas prosas, musicalizarlas como si fuese un nuevo concepto de una pieza sonora. Donde lo que importa es el texto y no importa para nada la composición musical. Es algo que todavía no vio la luz. Es algo que no se llama ni texto, ni recitado, ni canciones, ni nada… Es la diferencia entre buscar y buscar, y encontrar. La pregunta ya no sería ¿qué aprendiste?, sino ¿qué encontraste?

¿Y qué encontraste?

J.C.: Encontré a la Pochi, en Miami, por ejemplo. Porque la encontré. Ella no sabía que yo existía, ni yo que ella existía. Y por una circunstancia que cualquiera podría considerar casual, yo pasé a creer en el destino. Eso es otra de las cosas que aprendí, también. Y nos casamos con la Pochi. (Sonríe y la mira)

En "Próxima Vida" hay tres canciones de amor.

J.C.: Sí. Yo escribo, escribo y escribo. Otra de las cosas que aprendí es a usar prácticamente todo lo que escribo. Antes muchas cosas iban a la nada. Pero un concepto que cierre y además que cierre con letra y música, una canción hecha especialmente, fue cuando la conocí a la Pochi. Ella vivía en Miami y yo me volví a Buenos Aires, entonces hice una canción de amor a la distancia. Porque lo nuestro fue inmediato. Y quedó como cierre del disco. Se llama "Parte de mí". Y la continuidad de nuestra relación, tuvo su continuidad en dos obras más que incluí en este disco. Y son las formas de ir descubriendo el amor. Pero hechas canción. Después hubo otras circunstancias que hicieron las canciones de este disco.

Es como extraño lo que pasa con los discos, en términos comerciales ¿no?

J.C.: Hablé con mi hermano (Andrés) el otro día, y me dijo algo que jamás pensé que él me iba a decir. "Mi disco va muy bien…", me dice. "Ah, muy bien. Perfecto, buenísimo. Genial. ¿Cuántos Platinos?", le pregunto, porque Andrés se maneja en esos términos. "No, vendí 5 mil unidades…" (Ríe). Años atrás, 5 mil unidades era un fracaso rotundo. Ahora es un éxito rotundo.

Los formatos cambiaron, entiendo que el negocio también…

J.C.: Tal vez el error haya sido haber llamado a esto negocio. Porque a nadie se le ocurría llamar negocio a esto, salvo a los managers de las bandas, que históricamente tuvieron fama de hijos de puta ¿no? Y ni hablar de las compañías discográficas multinacionales, ellos lo llamaban "play". Y "play" sigue siendo, también, "jugar". El "Rock Business" se inventó 20 años después.

Tal vez, en algún punto, se está volviendo a las fuentes.

J.C.: Tal cual. Esto es una gran pasión.

Pasaron 6 meses del lanzamiento ¿Y cómo te estás llevando con tu "Próxima vida"?

J.C.: A mí me pasó que me voy enamorando de algunos temas. Me pasó de escuchar el disco entero y disfrutarlo y estar orgulloso del disco que hice. Hasta ahora no hay un solo compás del que me arrepienta. Igual, no soy mucho de escuchar los discos que hago. Más bien digo: ´Bueno, acá se terminó (y eso ocurrió en agosto o septiembre del año pasado) a ver qué viene ahora´. Pero sin embargo lo escuché varias veces y cada vez me gustó más. Es algo curioso esto. No es algo que me haya pasado antes. Salvo con los de tango.

Cuando estuviste en el Festival de Tango de Zárate, te enfrentaste a un público más bien tradicional, y sin embargo tu llegada fue total.

J.C.: Sí, me di cuenta. Fue una noche maravillosa. Gran mérito fue del "Chapa" que me eligió la lista de temas. Todo lo que hice en tango, lo compuse con él y con nadie más. Escribió los arreglos mucho más que yo. Y dirigió la orquesta, que no es nada fácil cuando estás acostumbrado a manejarte con músicos de rock. Lo que él hizo fue impresionante. Cosas que son valiosas, como los arreglos que hizo (Raúl) Garello, con los cuales aprendí a amar el tango. Garello, durante un período bastante largo de su vida, fue el arreglador de la orquesta de (Aníbal) Troilo. Y en el disco más clásico de tango que hicimos (bah, de clásico no tiene nada, pero en las versiones más clásicas que hicimos) hay solamente tres compases, como mucho, inspirados en Garello cuando, sin embargo, es el arreglador que yo en mi vida más escuché y el único del que me gustó todo lo que le escuché.

Volviendo a "Próxima Vida", hay un homenaje a Spinetta y cantás en un registro muy inusual. Hablo de "Post Crucifixión". Todo un himno.

J.C.: Son cosas en las cuales prácticamente no creo. Pero sigo pensando que es como si hubiese grabado estando poseído. Suena medio ridículo, pero fue así. No le encuentro otra explicación. Porque Luis se murió a unas 20 cuadras de la casa donde vivíamos antes y eso fue grabado realmente cuando Luis se acababa de morir. A los 5 minutos que parte Luis, no recuerdo quién me llamó. Y estábamos entrando a mi casacon el Indio (Márquez), mi guitarrista, y dijimos: ´Bueno, se murió Spinetta. Una de Pescado (Rabioso)´. Prendimos el estudio y él me dijo: ´Post Crucifixión´. ´Me parece -le contesté- que yo no puedo cantar eso. No en La. Bajála a Mi´. Y él me dice: ´No la puedo tocar en Mi, solamente se puede tocar en La. El riff no se puede tocar de otra forma. Queremos hacerla como un homenaje. Hagámosla. Si no la querés cantar, no la cantes´. Y cuando la canté, canté las dos voces. Hasta ese momento yo no sabía que el original tema tenía dos voces. En la versión del año ´73 había cantado (David) Lebón. Entonces, esas dos voces que yo metí, porque por costumbre meto dos canales, con esa dobladéz extraña, como rompiendo todos los cánones de todos los que aprendimos a producir en los ´80 (que si vos doblabas una voz era para reforzar la primera, y de ninguna manera se tenía que notar que estaba, y mucho menos competir. Cuando volví a escuchar esa versión, me di cuenta que Lebón estaba compitiendo contra Luis por alguna razón rarísima. No sé qué droga habrían tomado).Y yo eso que hice, ni siquiera como algo testimonial, lo hice porque simplemente quería homenajearlo, y porque sentía que era el funeral del rock argentino. Se murió Luis: ya está. Charly no puede componer nada bueno desde hace años. Se murió Spinetta: todo lo que venga ahora va a ser una cosa muy distinta a aquello con lo cual nos criamos y de lo cual aprendimos. La metí en "Próxima vida" porque estaba tan buena que me dio pena que se pierda. Y así salió: potentísima, fuera de registro, pero muy fiel a la versión original. Y a pesar de que yo grabé unas 30 versiones en mi vida, inclusive en discos que no son míos, jamás se me cruzó por la cabeza hacer un "cover", una réplica del original. Y esto, encima, está en la misma tonalidad. Parece que lo hubiésemos hecho a propósito, si no fuera por el detalle que yo no tenía la menor idea de cómo era hacerlo a propósito. Hacer eso, con la misma intención exactamente igual que tenían estos tipos. Andá a saber en qué estado estaban: Lebón y Spinetta, juntos en el año 73. Como sea, para mí es magia eso. No magia mía, un fenómeno extraño… estábamos a 20 cuadras de donde Luis se había muerto una hora antes.

¿Y qué es ese formato nuevo del que hablaste antes?

J.C.: Yo le llamo "Vacunas". No son poemas, ni son canciones, ni son prosa. Son otra cosa. Estoy permanentemente pensando o apuntando bien la antena para recibir esa información.

¿Como la antena de Charly?

J.C.: Charly me pareció un tipo tan pero tan lúcido que cuando se quemó de tanto tomar tanta merca y tanto whisky (porque fue eso lo que lo quemó, lamentablemente) ahí ya quedó agonizando el rock argentino. El funeral lo hicimos cuando se fue Spinetta. Es feo, suena retrógrado, ¿pero qué le vas a hacer? Lo que vino después es otra etapa. Esa frase de Charly es una guía. Una gran frase. Y tiene un trasfondo que es alucinante. De hecho me pasé un par de horas hablando de ella con un tipo que es muy amigo mío, y de mucha confianza, que lo mantuvo muchos años con vida a mi viejo cuando tuvo el ACV a los 90 años, y con el cual escribí varias de estas "Vacunas". Estaba charlando con él, y dije algo así como subir la antena, mientras pensaba que ese concepto se lo estaba robando a Charly. Para mí Charly en algún lado lo leyó, o lo escuchó. No importa. Para mí todo lo que decimos, lo dijo alguien antes. Pero meter eso como parte de una canción es genial. Yo lo hice como parte de una de mis "Vacunas", y honrando a Charly al haberlo hecho. Por sólo poner la palabra antena. Después, de la canción ni me acuerdo qué dice. Yo voy escribiendo frases y después las desarrollo: para el lado de la música, con métrica, o para el lado de la prosa.

Hablando de antenas ¿experimentaste alguna vez esa inspiración extrema en la que un tema sale, completo, de un tirón?

J.C.: Jamás. Siempre llego por separado. El momento para un compositor musical de aprender a escribir, de consolidarse como letrista es algo tan importante, si realmente lo hacés bien, que muy pocos llegan. En el tango, por ejemplo, salvo Discépolo, nadie lo logró. Osea: si Troilo no se hubiera juntado con Castillo, jamás hubiese hecho las dos obras más importantes de la música universal que son "Desencuentro" y "La última curda".

¿Sólo los locos y los suicidas siempre dicen la verdad? Dejaste afuera a los niños y a los borrachos…

J.C.: Hay cosas que uno pone en las canciones porque de alguna manera sintetizan, y redondean cuando son lindas al oído también. Por supuesto que esa frase es incompleta… También es cierto que ahora los niños aprendieron a mentir porque tienen demasiados "youtubers" y todo eso y demasiados "video games" violentos ¿no? O sea, los niños ya no cuentan en la estadística. ¡Y los borrachos tampoco! Te puedo dar una lista de borrachos que mienten. (Risas). Es una forma de decir, porque obviamente los suicidas podrían mentir, pero creo que mucho menos que los borrachos y muchísimo menos que los niños. Y los locos -me refiero no a una cuestión clínica, porque ya sabemos que existen los mitómanos- no podrían mentir, porque jamás encontrarían una razón válida para mentir. Ni entenderían una razón para mentir. Yo no me imaginaría a esos tipos mintiendo, ni tampoco mintiendo a un tipo que se puso una soga al cuello y está por saltar. Yo creo que los locos y los suicidas dicen la verdad. Pero no creo que sólo ellos lo hagan. En definitiva, es un prólogo para una canción muy compleja. Porque vos tenés que leerla escrita para entender lo que dice. Y esa canción tiene el valor de ser una de las mejores poesías que yo pude haber escrito.


EN BISELLIA, CALAMARO SE MOSTRÓ ÍNTIMO, EN PERMANENTE DIÁLOGO CON EL PÚBLICO Y SIEMPRE BUSCANDO LA MIRADA DE SU ESPOSA.


JAVIER CALAMARO, MANO A MANO CON LA AUTÉNTICA DEFENSA DURANTE SU VISITA A NUESTRA CIUDAD, ANTES DE PRESENTARSE EN EL BISELLIA TEATRO BAR.


 
P U B L I C I D A D






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