En La Auténtica Defensa nos enteramos de hechos de todo tipo, pero éste es de no creer. Una mamá preocupada nos llamó buscando por su hijo, pensando que era la Comisaría. Algo ya intuía: al otro día, el nene fue atrapado cuando le robaba a sus vecinos.
Viernes, 22.30. El teléfono suena por enésima vez en la noche. Del otro lado de la línea, una madre con voz apagada.
-La Auténtica Defensa
-Hola, llamo para denunciar la desaparición de mi hijo
-¿Cómo se llama su hijo?
-Agustín
-¿Cuándo desapareció?
-Hoy a las 15.00, en el barrio Vitramu II, casi barrio Lubo
-¿Cómo estaba vestido?
-Tenía zapatillas Adidas grises de suelas verdes, pantalón y campera Adidas azules.
-Muy bien señora, ¿ya hizo la denuncia en la Comisaría?
-Todavía no
-Claro, tendría que llamar a la Comisaría primero
-Y bueno yo quiero hacer la denuncia
-Pero esto es el diario…
-Uh, ¡perdón!
El teléfono se cuelga, el yerro interrumpe el crepitar de los teclados y desata risas en la redacción. Debería haber quedado ahí, pero la historia tiene un curioso insólito ribete, enmarcado en una problemática de nunca acabar.
Ayer por la tarde, el mismo periodista que había atendido a la preocupada mujer, recibió un mensaje de Whatsapp narrando un hecho de inseguridad en el barrio… Lubo.
El sábado cerca de las 6:30 de la mañana, un ladrón había escalado hasta el balcón de una vivienda, pasó al patio y se llevó un par de zapatillas. Sin embargo, no logró completar su cometido: no solamente las cámaras de seguridad de la propiedad lo escracharon en pleno acto, sino que un vecino -al que había intentado robar previamente- lo estaba esperando abajo para darle un golpiza.
El chico se salvó gracias a que su mamá y su hermana intervinieron enseguida, facilitándole la fuga.
En ese momento ninguno de los dos vecinos damnificados decidieron hacer la denuncia. No tenían apuro, sabían bien de quien se trataba: era Agustín, conocido delincuente de la zona y varias veces caído preso, según trascendió.
Todavía no se sabe si este muchacho salió el viernes por la tarde a robar y estiró su jornada delictiva hasta el amanecer. Lo cierto es finalmente su mamá lo halló y con las manos en la masa.



