Todos nosotros hemos visto que desde el principio de los tiempos, el hombre para poder comunicarse, tuvo en su poder dos herramientas de suma importancia, como lo son: el Habla y la Escritura. Las mismas nos han sido transmitidas como herencia a través de las distintas generaciones que poblaron nuestra Tierra.
Desde su aparición, el hombre necesitó comunicarse, ya que tuvo que agruparse con otros para enfrentar los retos que le presentaba el entorno y así poder sobrevivir.
Es así que lo encontramos formando parte de comunidades salvajes nómades, las mismas estaban integradas por gente que actuaba sin disciplina y con violencia. La comunicación entre ellos era Rudimentaria, pues se basaba en gestos y en gritos indiscriminados.
Estos grupos, por dónde pasaban, arrollaban todo a su paso; eran conocidos con el nombre de Hordas.
Pasa el tiempo y vemos que se origina un cambio, ya que se agrupa con personas pertenecientes a un mismo tronco familiar, el mismo se encuentra organizado por una actividad o interés común.
Aquí la comunicación, comienza a evolucionar, sus sonidos guturales pasan a ser estructurados, surgen las primeras sílabas y la unión de las unas con las otras dan origen a las Palabras Articuladas. Este grupo se conoce con el nombre de Clan.
A medida que transcurre el tiempo, la sociedad en que se agrupa sufre cambios importantes pues, se une con personas de un mismo origen, cuyos miembros tienen en común usos y costumbres.
En este momento vemos que su Lenguaje que se encuentra formado por sílabas y palabras, va sufriendo una transformación, pues comienza a unirlas formando oraciones y frases con las que se comunica con los demás. Estamos en presencia de la Tribu.
Hasta aquí, hemos visto que a medida que el tiempo fue transcurriendo el hombre, aprendió de sus aciertos y errores, llegando poco a poco, a una Comunicación Únicamente Humana, que es el Lenguaje.



