El grupo de teatro "De Ser Hebrados" está presentando su nueva obra, "Zona de Confort". La Auténtica Defensa conversó con sus integrantes, quienes explicaron su método de trabajo y la pieza que llevarán hoy a Bisellia Teatro Bar.
José Luis Oliver, Cristina Correa y Carlos Reyes integran el grupo de teatro "De Ser Hebrados", un desprendimiento de la denominada compañía Rivotril que se formó en la Unión Docente Campana.
"Poner el mismo nombre o algo parecido era algo muy burdo. Hicimos que suena algo distinto y cause gracia", explica Oliver. "Rivotril era más numerosa. Estuvimos cinco años trabajando en Campana y también con alguna actuación en Capital Federal. Yo vengo de los medios, por los años ´90, y tengo contacto con artistas y actores; quería que se copen y vean lo que hacíamos", agrega.
Así dejaron atrás "Rivotril" y comenzaron con "De Ser Hebrados".
Hasta el año pasado hicieron funciones solidarias en el Teatro Pedro Barbero a beneficio de entidades, comedores y Centros de Jubilados, entre otras instituciones, con obras como "Los Seguro Segurola (Tres Hermanos Inseguros)".
Carlos Reyes empezó en el mundo artístico en 2010. "Me gusta hacer reír aunque yo quede en ridículo. El humor genera que alguien quede en ridículo para que el otro se ría. La ganancia es el aplauso, la carcajada; eso es el termómetro con el que vemos si la cosa anduvo o no", cuenta.
En tanto, Cristina Correa detalló que se sumó durante sus años de docente: "En ese momento era hacer catarsis con los problemas de la docencia y de los alumnos". Ella recuerda el primer diálogo: "Yo no había actuado en nada. Cuando formamos el grupo De Ser Hebrados me di cuenta que tenía la posibilidad de desarrollar la parte artística que nunca había brotado en mí".
El grupo tiene su fórmula (que no quiere dar a conocer) pero lo que se destaca es que se trabaja mucho con la improvisación. "Lo que instalamos nosotros no se hace en todo el país; nosotros no improvisamos una escena, o un tema sino que improvisamos una obra. Hay alguien que tiene una idea y empieza hacer disparadora, un puntapié inicial. Nos divertimos mucho armando los diálogos posibles, arriba del escenario sale por ahí otra cosa. Siempre destacando el lado absurdo y el lado grotesco. Quedamos en una "asamblea permanente" con posibilidad de cambiar algo", explican.
"La improvisación surge porque tenemos una estructura de trabajo, vamos organizando la obra según lo que va sucediendo, está dividida en varios módulos pero tiene un hilo conductor", detallan.
Lo bueno de estar hace mucho tiempo juntos es que ya se conocen y ellos remarcan que "si no te conoces es más difícil".
"Hay días que pasa que uno está más inspirado e iluminado que otro. Nos ayudamos entre nosotros. Tomamos todo, no dejamos nada librado al azar", aseguran.
Su última obra es "Zona de Confort", apta para todo público. "Nos siguen de todas las edades. No tenemos nada prohibido que sea para un menor de edad. La recepción de espectadores es muy buena. Cuando actuamos en Buenos Aires, también fue lindo, la gente se rió. El termómetro nuestro es la risa y el aplauso para saber cómo salió la obra", afirman los "De Ser Hebrados".
HOY EN EL BISELLIA TEATRO BAR
Esta noche, a las 21 horas, "De Ser Hebrados" llega con "Zona de Confort" al Bisellia Teatro Bar (en Estrada 718) con "Zona de Confort (estoy en modo de oficina)".
La obra transcurre en una PyME: "Son tres empleados, pero uno es la secretaria del jefe. Se muestran temas actuales, de la perdida de laburo, por ejemplo. Sanamos la angustia que nos sucede a todos, hacemos catarsis", cuenta Oliver al respecto.
"Muchos se ven reflejados en los personajes nuestros. Todos se ríen sin caer en la depresión", agrega Correa.
"Trabajamos a la gorra, queremos que la gente se mueva. Queremos que la gente si no pueda poner algo que no lo ponga, eso lo decimos cada vez que terminamos. Uno es feliz viendo que la gente se copó, que uno hizo lo que tenía ganas y lo mostró. El aplauso que tenemos al final realmente es muy lindo", remarcan.
"El hecho de improvisar hace que todas nuestras presentaciones sean distintas, por más que hagamos la misma obra", destaca Oliver. "Me importa poco el resultado final porque el resultado final lo tenemos nosotros. Mientras los actores estén contentos, la gente está contenta. Esa es la actuación", concluye.



