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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 30/abr/2016 de La Auténtica Defensa.

La voz de Dios para este tiempo:
Tema de hoy, "Solo se cura quien reconoce que esta enfermo"
Por Luis Rodas




El pasado domingo recibimos en la Iglesia de Av. Varela 447 la visita del pastor Daniel Chevriau. Su mensaje a la congregación se basó en el capítulo 9 del evangelio de S. Juan, en el que el ciego comienza a ver, por un milagro de Jesús. ¿Quién no oyó esa historia? Sin embargo, al releer el capítulo y escuchar la reflexión de Daniel encontramos pensamientos muy profundos en los cuales quizás no habíamos reparado. Queremos compartir con ustedes parte del mensaje.

El hombre era ciego de nacimiento y pasaba el día a la puerta de la sinagoga, mendigando. Al pasar Jesús, sus discípulos preguntaron si el hombre era ciego por sus pecados o los de sus padres, a lo que Jesús respondió que ninguno de los dos, que su ceguera era la oportunidad de mostrar la obra de Dios y a continuación Jesús cubrió con barro los ojos del hombre y le pidió que fuera a lavarse y él obedeció y regresó viendo.

Los vecinos no lo podían creer, al punto de dudar si ese hombre era el mismo que se sentaba y mendigaba, o si realmente había sido ciego de nacimiento o estuvo haciendo una farsa todos esos años. Los fariseos, muy observantes de la ley judía, vieron peligrar su religión si de repente venía alguien que se hacía llamar el Mesías, para el cual parecía que no estaban preparados. Jesús era un peligro. Esto hizo cuestionar fuertemente al hombre que recibió la vista, pretendiendo hacerle negar el milagro, sino sería expulsado de la sinagoga. Claro, en aquellos tiempos nadie quería ser expulsado, esto representaba la ruina social y económica, quedaban excluidos de todo. Después de muchas preguntas que no tenían respuesta racional, y esperando que el hombre rehusara aceptar que el Profeta, como él lo llamó, había sanado su vista, terminó afirmando con contundencia "Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo". Era un hecho.

Aquel hombre era para unos "el ciego", para otros "el mendigo", en definitiva NADA, totalmente desvalorizado, pero para Jesús tenía gran valor y fue la muestra de la obra milagrosa de Dios. "Era ciego y ahora veo", decía ese hombre, no sabía más que eso y que "si ese no viniera de Dios, nada podría hacer". Hoy decimos, no sé mucho pero Cristo transformó mi vida y todos lo pueden ver.

Jesús oyó que fue expulsado y lo fue a buscar, lo enfrentó a la decisión: "crees en el Hijo de Dios?", y el hombre creyó. Aunque no lo notemos, Él nos busca todos los días.

¿Por qué pensar que la enfermedad viene como consecuencia de un pecado? La gente enferma, sí, y algunos nacen con enfermedades, pero eso no debe causar culpa, es cuestión de la condición humana, lo importante es reconocer que Dios puede obrar un milagro en una enfermedad.

Pero fundamentalmente debemos reconocer que estamos enfermos para que podamos ser curados, si no admitimos que tenemos un problema no buscaremos ayuda ni aceptaremos lo que nos ofrecen y seguiremos con un problema sin solucionar. Reconocer ceguera para recibir luz, reconocer debilidad para recibir fortaleza divina. ¿Quieres saber más de Jesús?

Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia"

¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Luis Rodas

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