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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 16/mar/2004 de La Auténtica Defensa.

Don Juan Manuel de Rosas: Un ejemplo digno de imitar
Quisiera reflexionar sobre algunos aspectos de la personalidad y el accionar de Don Juan Manuel, durante las épocas que no ejerció funciones de gobierno, vale decir durante su juventud y su vejez




 

Desde muy joven don Juan Manuel de Rosas decidió desarrollar su vida en el campo. Creció en pleno contacto con la naturaleza, los hombres de campo ( los gauchos) y las tareas camperas. Si nos remontamos a principios del siglo XIX es fácil comprender que las condiciones de vida en los campos del sur de la Provincia de Buenos Aires como era la estancia de su abuelo materno ¨El Rincón de López¨, en aquellos años eran extremadamente duras. La naturaleza era salvaje, las tareas que en ella se llevaban a cabo dependían exclusivamente de la capacidad, fortaleza y valor de los hombres que las realizaban y como es lógico deducir solo hombres duros y valientes podían habitar esas tierras. Desde muy joven fue admirado y respetado en la campaña de Buenos Aires por su calidad de conocedor y ejecutor de los mas peligrosos oficios como domador, pialador y baqueano entre otros así como por su hombría de bien en el trato con sus paisanos a quienes trataba como pares y de los cuales sólo se distinguía por ser

Relata José Ingenieros: ¨...tenía un tacto singular para ser severísimo sin provocar enconos. Era generoso y adivinaba toda necesidad vergonzante, para remediarla a tiempo... y a sus motivos de prioridad, por la estirpe, agregaba los naturales, los mas indiscutibles: la juventud hercúlea, la varonil belleza y el chisporroteo jovial de su conversación. Era imposible, en toda la Provincia, mencionar un hombre que pudiera comparársele...¨

No sólo ejerció estas cualidades sobresalientes , sino que también puso en práctica ideas fundamentales como las que se desprenden del siguiente párrafo escrito por Eduardo Gutierrez: ¨...Esto le dio un prestigio incalculable entre el paisanaje, no solo de Atalaya, sino de todas las estancias adonde había llegado su fama.

De todas partes caían peones a conchabarse con el, que aunque no tenía poder para colocarlos(tengamos en cuenta que recién salía de la adolescencia y aún no estaba a cargo de ningún campo) solía influir con los capataces hasta que estos cedían y los tomaban.

-Es preciso despedirlos- le decían los capataces-, porque se gasta mucho dinero en jornales inútiles.

-Es preciso darles trabajo-contestaba Rosas-. La verdadera riqueza de las estancias son los brazos. Es preciso aprovecharlos dándole trabajo a todos.

-Pero si no lo hay...

-Pues sembraremos y doblaremos un capital muerto.

Y Rosas hizo arar y sembrar grandes extensiones de campo cuyos productos fueron pingües...fue el primer hacendado agricultor que hubo en la República Argentina y talvez en América...¨

Así fue como sus padres lo consideraron digno de dirigir sus campos y lo pusieron a cargo de los mismos. Y el los dirigió hasta que su hermano Prudencio estuvo en condiciones de hacerlo, y entonces dejó las propiedades paternas y salió a trabajar ¨...sin mas capital que mi crédito y mi industria...¨ tal cual lo refiere en su ancianidad, convirtiéndose en pocos años en el primer ganadero bonaerense.

Que claro ejemplo de aplicación práctica de aquellos conceptos de la Doctrina Social de la Iglesia expresados por Santo Tomás de Aquino cuando dijo que la propiedad de los medios de producción es privada, pero su uso es común. Vale decir que si bien la propiedad privada de los bienes de producción es de Orden Natural, el propietario no debe hacer con ellos lo que quiera sino que debe ponerlos al servicio del Bien Común.

Que claro ejemplo de la puesta en práctica del concepto de la Dignidad del Trabajo al expresar que la verdadera riqueza de las estancias son los brazos.

Con respecto a su relación con los indios podemos leer algunos párrafos de la memoria que elevó al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en 1820:

¨...La empresa mas riesgosa, peligrosa y fatal, capaz de concluir con la existencia, con el honor y el resto de fortunas que ha quedado de la campaña, es la de sostener guerra a los indios, y mover expedición contra ellos. La guerra, ese azote de la humanidad, ese mal alguna vez necesario, antes de ejecutarse debe ser el efecto de la mas pensada elección entre dos males necesarios, como el menor; debe ser el resultado de una necesidad inevitable por utilidad de la provincia.... Unos tratados que afiancen la paz, traerían a la civilización, la población y el comercio; serían el bálsamo que curase las heridas, que anteriores descuidos y planes mal concertados abrieron a la vida, honor y propiedades de los habitantes de la campaña y a centenares de familias. Los indios hasta llegarían a suplir la presente escasez de brazos en la campaña. En mis estancias Los Cerrillos y San Martín tengo algunos peones indios pampas, que me son fieles y son de los mejores. Lo que yo he conseguido de ellos podrán

¿Sería muy difícil poner en práctica estas ideas en los tiempos actuales, en los que se ha reemplazado la dignidad del trabajo por la vergüenza de los subsidios ( que ni siquiera son limosna )?

Tal vez para esto habría que dejar de lado las dos ideologías disolventes que reinan en el pensamiento moderno: LIBERALISMO y MARXISMO. El primero con sus ideas de libertad y propiedad absolutas donde sólo importa la eficiencia que trae el mercado, y la segunda con su idea de la lucha de clases como único motor de la historia. Ninguna de las dos entiende que cualquiera sea el lugar que ocupamos en la sociedad nacional, todos formamos parte de dicha sociedad, y por lo tanto la Patria sólo saldrá adelante si todos sus hijos salen juntos de la decadencia que padecemos.

Tengamos presente que quienes acudían a los campos de don Juan Manuel, gauchos e indios( hombres que por sobre todo amaban la libertad), iban en busca de Dignidad, de la Dignidad que se logra con el trabajo y con el cumplimiento de normas impuestas por quien merece hacerlo en función del respeto que se ha ganado.

A poco que sigamos reflexionando nos sorprende ver que distinto fue el camino recorrido por Don Juan Manuel hasta llegar al gobierno si lo comparamos con el de la casi totalidad de los polítiqueros (creo que no hay ni un solo político)actuales. Analicemos la diferencia.

Don Juan Manuel inició su vida en la escuela del sacrificio y el trabajo personal. Así fue forjando su posición económica, que no dudó en poner al servicio de su provincia y de su Patria cada vez que fue necesario. No buscó el poder para vivir mejor, llegó al poder por haber vivido como un hombre de bien.

No obtuvo su posición económica por abuso de poder, no hizo levas para tener peones gratis en sus campos, al contrario, disciplinó, vistió y armó a sus peones para marchar a la cabeza de ellos a restaurar el orden y la paz cada vez que las autoridades legítimamente constituidas se lo solicitaron. Jamás usó a sus famosos COLORADOS del MONTE, ejemplo de valor y disciplina, para encaramarse en el poder u obtener provecho propio.

¿Cuantos de los hombres que hoy ejercen la politiquería pueden decir que llegaron a ocupar los cargos públicos por su conducta admirada y respetada en la vida privada?

¿Cuántos son capaces de conseguir apoyo popular sin negociar concesiones, prebendas, etc y estableciendo estrictas normas de comportamiento?

Cuando, por la traición de Urquiza aliado al Imperio del Brasil, Rosas es derrotado en Caseros y marcha al exilio, no tenía cuentas bancarias en Suiza, ni en Londres, ni en Paris, ni en ninguna otra parte del mundo. No se había aprovechado del poder absoluto del que fue investido para ¨asegurarse su futuro y el de su familia¨.

Su patrimonio eran sus campos que había adquirido antes de ser gobernante y que el odio y la avidez de sus enemigos le confiscaron.

Los 25 años de exilio los vivió con humildad, sencillez y en el mas absoluto ostracismo, pero siempre con la mayor dignidad. Y aquí otro ejemplo que nos deja don Juan Manuel. Luego de haber tenido todo el poder en sus manos volvió a vivir en el llano y no se deprimió, ni intentó suicidarse, ni enloqueció, ni siquiera intentó recuperar sus fueros. Para don Juan Manuel de Rosas el gobierno había sido un acto de servicio supremo a su Patria.

Tampoco le fue dado vivir en su tierra los últimos años de su vida. Entonces convirtió su pequeña chacra del sur de Inglaterra en un pedacito de campo del sur del Salado.

Vivió con Dignidad y murió con Dignidad acompañado de su amada hija Manuelita. Escribió el Padre Leonardo Castellani :

Su obra estaba hecha, su rescate pagado.

Terminado su arreo duro.

Había hecho lo que estaba mandado.

No todo sino lo que pudo.

La gloria de la hija mayor que llega.

Su nieto mayor que descuelga el cinto y el trabuco.

Y él mira lo que es la gloria: un niño que juega

Con el sable de Chacabuco.

Y después el hecho de todos los mortales.

La debilidad sin languidez.

Y un resbalar lento del alma a los portales

Que se pasan sólo una vez.

El extraño panorama de su vida todo delante.

Dolores corporales que avientan lo trivial.

Rosas sintió en un lampo todo el tiempo de antes

Galopando un negro bagual.

Sintióse en una ventolera de la pampa infinita

Hollando en un potro la gramilla helada.

Oyó como una voz de lejos: ¨¿cómo anda tatita?¨

Y se oyó a si mismo muy lejos: ¨Niña, no es nada.¨

Seamos capaces de valorar el ejemplo de vida que nos dejó Don Juan Manuel de Rosas.

COM.FEDERAL JUAN MANUEL DE ROSAS CAMPANA Pte. Pedro Fernandez

Marcos Luis Mastrogiovanni


 
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