En Brasil, el principal aliado del oficialista Partido de los Trabajadores podría pasar a ser oposición. En Venezuela, hubo una masiva movilización para pedir la salida anticipada del presidente.
Los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y de Venezuela, Nicolás Maduro, enfrentan difíciles escenarios políticos en sus respectivos países, con los sectores opositores presionando para lograr sus anticipadas salidas del poder.
Dilma recorre un fin de semana crucial para su supervivencia política con la noticia de que el mayor aliado de su coalición podría romper con el gobierno, como antesala de una protesta opositora para exigir su salida del poder.
La mandataria encara un proceso de juicio político en el Congreso, donde además impulsa un ajuste para poner orden en las cuentas públicas, en medio de una dura recesión. La eventual pérdida del apoyo del partido de centro PMDB alberga potencial como para agravar la crisis que ya golpea al fragilizado gobierno liderado por el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).
A la recesión económica se suma el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras: Rousseff está sumergida en una crisis política que tuvo en esta semana un giro dramático con la entrada en escena de su mentor y predecesor, Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), en dos procesos judiciales.
Y la oposición aprovechará la onda expansiva provocada por la sospechas de corrupción y lavado de dinero en contra del carismático ícono de la izquierda brasileña para movilizar a sus seguidores el domingo en varias ciudades.
La mayor manifestación callejera se espera en Sao Paulo, capital económica de Brasil y bastión de la oposición, donde los organizadores quieren reunir a un millón de personas.
Por otra parte, la oposición venezolana movilizó este sábado a miles de seguidores para exigir la renuncia del presidente Maduro, quien descartó esa posibilidad durante una multitudinaria concentración que rechazó un decreto estadounidense que considera a Venezuela como una amenaza.
Al grito de "¡Renuncia, renuncia!", miles de opositores marcharon por el municipio de Chacao (este de Caracas), mientras una multitud de chavistas tomó el centro de la capital con consignas como "¡Maduro no se va!" y "¡Yankees, go home!".
Con el lema "vamos con todo", la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) activó así una estrategia de presión en las calles para pedir la salida anticipada del poder de Maduro (2013-2019), junto con un referendo revocatorio y una enmienda para acortar su mandato.
En contraste, miles de chavistas vestidos de rojo respaldaron el llamado al presidente Barack Obama para que derogue el decreto renovado hace una semana que califica a Venezuela como una amenaza "inusual y extraordinaria" a la seguridad de Estados Unidos, aduciendo que el gobierno de Maduro viola los derechos humanos y persigue a sus opositores.
Venezuela, con las mayores reservas petroleras del planeta, tiene la inflación más alta del mundo -180,9% en 2015- y una escasez de alimentos y medicinas que angustia a la población, en parte debido al desplome de los precios del crudo, aunque la oposición responsabiliza a la gestión de Maduro.



