Lola es una cabrita muy juguetona y avispada que fue entregada hace 20 días a la Granja "Honrar la Vida". Ese día, Schneider, Churruarín y el concejal Javier Contreras se encontraron con Claudio.
"Lola tiene que ver con todos los que hacemos algo, tiene que ver con la historia de vida, con devolverle a la sociedad todo lo que me ha dado", cuenta Schneider, su dueño, muy emocionado.
"De muy bebita le dimos la mamadera y uno la va criando como una mascota e hija. Uno tiene lugar en la casa pero busca otro lugar. Con el tiempo pensaba un lugar responsable y pude aceptar que esta granja cumple una función social y con un régimen de visitas", explica.
Después de la decisión y de ese día, Schneider cuenta: "No me podía ir, dejarla era re triste. Siempre tengo una excusa para volver. Mi hijo pregunta a veces: "¿Y Lola?". Mi único temor es que se la coman, pero acá no va a pasar eso y tiene un lugar, participa con los chicos en la terapia".
Charly nació en Córdoba, pero cuestiones de la vida lo trajeron a Campana, tras ser adoptado por la familia Schneider. Trabaja para la ONG "Pan de Alma" y hace política social, además de ser reportero gráfico.
"Lo primero que me llamó la atención y que le debe pasar al resto de la comunidad, es que estando en la calle, recorriendo varios lados, ves insistentemente un cartel que dice "Honrar la Vida" y la forma media tosca que de presentarse, un pedazo de cartón o madera, con un pincel a mano alzada de color rojo, negro y verde. Un día no aguanté más y me dio curiosidad y llamé", cuenta.
Claudio, siendo dueño del lugar. Cuenta: "Nos encantó la idea, todos felices estábamos. Acá los animales no se comen, se usan para terapia. Los chicos empiezan a valorar las pequeñas grandes cosas. Los animales están implementados en varias actividades". Además, entre risas, demuestra su aceptación hacia Lola: "Es la nena de la granja, hay que buscarle un novio".
Charly Schneider con "Lola", la cabrita que ya reside en "Honrar la Vida".



