Luis, fue el primer gran goleador de la entidad. No en la tabla general de históricos, ya que actualmente ocupa el 7º lugar. El primero es Juan Martínez con 91 tantos, seguido por Miguel Benitez, Gastón Soriano, Francisco Portillo, Juan C. Dominguez y Danto Repetto. Pero todos los mencionados con más temporadas jugadas, y entonces Luis, con sus tres años de actuación obtiene con sus 51 conquistas el más alto promedio. Además es el que logró mayor cantidad de efectividad en un sólo cotejo y fue en 1961 ante Central Argentino jugando de visitante cuando ganaron por 8 a 0, logrando marcar siete y haciendo enloquecer a la hinchada de nuestra ciudad.
Además de sus cualidades como jugador, hay que sumarle que siempre fue un auténtico caballero dentro y fuera de un campo de juego, y fue acreedor a la máxima conquista a la que una persona puede aspirar en la vida, ser merecedor de la amistad.
Luis fue de aquel tiempo en el cual todavía no existían las concentraciones. Un día sonriente me decía: "El domingo al mediodía, me comía un lindo plato de tallarines, y luego a las 15:30 a jugar con el Club Tigre". En esta institución jugó con excelentes valores como: Rugilo, García Pérez, Gianserra, Brunetti, Hidalgo "Tito" Cucharoni entre muchos otros, actuó en 1948/49, 1952/56 y 1959/60. En el ¨50 en Boca y al año siguiente campeón con Racing.
Además en el ¨57 y ¨58 en el Club Rangers de Chile, donde luego lo hiciera Ángel Labruna.
Nacido en Zarate en 1928, un 26 de agosto, Cesáreo fue otro de los muchos jugadores de la escuela zarateña que pasaron por Villa Dálmine.
Él fue una demostración clara que en el fútbol también se puede ser querido en todas partes. Defensores Unidos fue su cuna. Villa Dálmine, la feliz culminación de su dilatada trayectoria. Campeón del 61 y conductor de un quinteto que jugaba de memoria. Con Rubén Boreán, la "Yiya" Montero, Cesáreo, Torello y Moyano, Subcampeón al año siguiente y luego en 1963 otra vuelta olímpica para la despedida.
Después se hizo cargo en el ¨64 de la escuela de fútbol "violeta" cuando el señor Atilio del Vecchio era su presidente. Luego, con agrado integró la selección de la Liga Campanense y además llegó a ser su director técnico.
Ganador de un torneo de veteranos, en donde en el mes de octubre del ¨99, moría el último Estadio Municipal, por la plaza prometida.
"Este juego fue siempre el mismo... La diferencia es que ahora hay mucho "grupo". Las jugadas se mecanizan demasiado y eso le quita libertad al jugador", eso me decía.
Me parece verlo caminar por la Avenida Mitre, y decirme "´¿Cuándo me venís a visitar para tomar unos mates?".
Un día le pregunté ¿qué es el gol? y me manifestó: "Es la culminación de un esfuerzo colectivo. Es un intercambio fuerte de energía en la tribuna. Es hacer participar el corazón de la gente que te quiere".
Una tarde de diciembre del año 2001 se fue físicamente, para estar unido en el cielo con su adorada hija Rosita.
Este delantero noble, nos dio con su juego innumerables alegrías y fue un placer para todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.



