Dos ladrones quisieron meterse por el garaje en la casa de Héctor y Raquel. Se fueron al activarse la alarma. "A uno le mordí un dedo", contó la mamá de Emanuel.
Un difícil momento pasaron los padres del basquetbolista de San Antonio Spurs cuando dos delincuentes los abordaron al ingresar a su vivienda del barrio Hospital en la ciudad de Bahía Blanca y la activación de la alarma provocó que se dieran a la fuga sin llegar a consumar el robo.
El hecho se produjo alrededor de las 23.30 del martes pasado, en la casa ubicada en la primera cuadra de calle Pasaje Vergara, donde residen Jorge Héctor Ginóbili, de 74 años, y su mujer Raquel Maccari, de 69 cuando volvían de una cena en casa de sus familiares.
"Fuimos a comer a la casa de unos tíos y volvimos a las once u once y media. Entré en nuestro domicilio y cuando el portón eléctrico se iba levantando por la mitad para que mi marido entrara el auto, se metieron estas dos personas", fueron las palabras de Maccari.
La mujer declaró al diario La Nueva de Bahía Blanca que llegó a morderle el dedo a uno de los maleantes y en el domicilio quedó la capucha que llevaba un delincuente para ocultar su rostro.
Maccari explicó que no lograron advertir si los desconocidos manipulaban armas. "No sé si estaban armados… Mi marido tampoco vio si los delincuentes tenían armas, porque no alcanzó a salir del auto. En ese momento no ves nada".
Los padres del reconocido basquetbolista confirmaron que no llegaron a robarles nada y que el susto los tuvo en vilo por varias horas luego de sucedido el hecho. "Me tiraron abajo de la mesa y cuando se fueron de la cocina, apreté el botón de pánico, entonces después empezó a llegar la policía y el personal de (la empresa de monitoreo) Vigilan".
"Cuando empezó a sonar la alarma se escaparon sin robarnos nada, ni siquiera los teléfonos celulares que estaban arriba de la mesa. A pesar de que uno de ellos me decía que me callara, que no gritara más, yo seguía gritando. Por eso el vecino de la casa de al lado me escuchó, abrió el ventilete y vio cuando el auto rojo arrancó". Un investigador indicó que, al parecer, los ladrones se escaparon en un vehículo estacionado a pocos metros del lugar.
La madre de Manu confesó que se desesperó y "tenía miedo por mi marido, porque está operado de la cadera y pensé que lo podían llegar a tirar al piso, pero (en el garaje) no había espacio suficiente, por eso no lo hicieron".
La inseguridad golpea en muchos lugares de la Argentina. Más allá de que la familia es muy querida en la localidad, seguramente el conocido patrimonio del basquetbolista debe ser una tentación para los ladrones.



