Laburo casi en extinción, ya no se ven ni oyen a los "canillas", voceando los titulares de los diarios, juntando monedas para llevar a la familia.
En nuestra ciudad, muchos conocieron y recordarán a Lagonigro, que tenía su parada en las cercanías del arco, o al Cholito Varriano, que alertaba a todos con su particular estilo de anunciarse.
Hoy todo es diferente, algunos leen en forma virtual y otros reciben su diario por suscripción.
Era muy lindo leer temprano, e informarse sobre lo sucedido en la ciudad y los más chicos esperar con ansias la querida revista Anteojito, que Cholito dejaba en los domicilios.
Vaya éste recuerdo para los canillitas que ya no están.
Dejo un saludo para todos los repartidores de Campana y en especial para Esteban Bergés, por su simpatía y don de gente, que atiende en su negocio, siempre con buen humor y cordialidad. ¡¡FELIZ DIA!!



