Pasó el tiempo y llegó el beneficio jubilatorio. Es así como se cierra una etapa en mi vida, para dar lugar a otras cosas pendientes por hacer.
Al mirar a través de los papeles, fotos y recuerdos el camino transitado, me encontré riendo y llorando al mismo tiempo, recordando historias significativas y emotivas, esas que nos marcan para siempre..
Mis comienzos fueron en la Escuela Primaria Nº 19 del Barrio San Cayetano, pasando por casi todas las Escuelas primarias y algunas secundarias. De todas tomé lo mejor, para crecer como docente y persona. Recibí siempre el respeto y el acompañamiento de mis compañeras, alumnos y padres.
Con el tiempo comprendí la verdadera esencia de la profesión docente, en la que cada gesto y mirada hacia un niño y joven van a determinar sin dudas, la aceptación, valoración y estima hacia sí mismo, y hacia los demás. Por eso es la tarea más digna de una sociedad, porque convivimos y somos parte del crecimiento y formación de la persona, con el acompañamiento imprescindible del grupo familiar.
Quiero agradecer a mis compañeras y alumnos de la Escuela Secundaria Nº12 que me hicieron una despedida con palabras hermosas y un presente, que guardaré para siempre con mucho afecto.
Agradezco también, desde lo más profundo de mi corazón a lo más importante que tengo en esta vida, MI FAMILIA. Estoy orgullosa de todos ellos. Gracias por estar siempre.
La vida es como un trayecto donde vamos cambiándonos de lugar, y por suerte con la posibilidad de seguir creciendo, brindando lo mejor, ayudando y disfrutando de lo que Dios nos regala a cada instante. Muchas gracias a todos.
IRMA MALDONADO



