Logró su segunda victoria consecutiva en el verano. El equipo de Astrada fue mucho más práctico y no tuvo problemas en ganar 3 a 1, ante un rival que mostró imprecisiones. Los hinchas millonarios deliraron en Mendoza.
Ludueña, el Hachita conductor, encaró a todo tranco y con la defensa volviendo, probó de media distancia. Golazo. Pero no hubo mucho tiempo para festejar, porque en la primera respuesta a fondo, Villarreal llegó por la derecha y despachó un centro que Costanzo no controló. El rebote le quedó servidito a Caneo, que la empujó sin inconvenientes. ¿Final? No, ni mucho menos. Porque Sand apareció como un fantasma y metió un cabezazo que dejó parado a Muñoz.
Sorpresa absoluta a esa altura. Porque todos los caminos conducían a un empate híbrido, sin goles y de la nada se produjo un ida y vuelta que no dio respiro.



