Río de Janeiro, (NA)- Multitudes acogieron en delirio al papa Francisco ayer viernes frío pero despejado en la playa de Copacabana, donde preside el Via Crucis, en medio de una polémica por cambios en el programa de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), tras días de lluvia, que ponen en aprietos a las autoridades.
Francisco, el primer papa latinoamericano, cumplió al pie de la letra su prédica de sacar la Iglesia a la calle, paseándose una vez más por el centro de Rio en la primera mañana sin lluvia desde hace varios días, y al caer la noche por la costanera de Copacabana, mientras cientos de miles de fieles gritaban y lloraban en éxtasis.
Frente al mar, en Copacabana, Francisco preside el Via Crucis, el camino de la Cruz, que representa los diferentes momentos vividos por Jesús desde que fue detenido hasta su crucifixión, en la cual participarán 280 actores y voluntarios.



