Una multitud de fieles acudió a la parroquia Jesús Misericordioso, en las barriadas de Garín, para celebrar, junto al obispo diocesano, monseñor Oscar Sarlinga, la fiesta de la Divina Misericordia, instituida por el beato Juan Pablo II.
Monseñor Sarlinga concurrió desde temprano para encabezar la procesión y la misa central, en la que invitó a rezar por el santo padre Francisco, para que sea "el Papa de la Misericordia", y exhortó a recibir a Jesús resucitado con la renovada fe del apóstol Tomás, diciendo: "¡Señor mío y Dios mío"



