Me llegó esta carta, que comparto.
Me hizo pensar en el clima de inseguridad en el que vivimos. De qué manera vamos naturalizando la inseguridad, fogoneada por los medios y parte de la realidad de un mundo violento.
La violencia es parte de la condición humana. Es un impulso con el que nacemos; pero al que la cultura va cubriendo y pareciera esperable que se "transforme". Como lo mejor es enemigo de lo bueno, eso esperable no es lo que suele suceder. En algunos esa cobertura se sucede, mientras que en otros se mantiene inalterable y se muestra en cada ocasión, de modos diversos; como basura desparramada en las calles, peleas sin sentido aparente a la salida de los boliches, robos por doquier…
Podría seguir una lisa interminable, pero no es ese el objetivo de esta nota.
Lo es saber que si existen otras formas de expresión tal vez más elaboradas, más complejas. Formas en las que la misma intensidad que podemos usar para destruir se aplica a la construcción. Es decir que aunque los orígenes de los impulsos sean los mismos, intensos y pasionales pero filtrados por juicios de realidad y cambiando los signos de la ecuación si se nos permite homologarlo al álgebra.
Por eso esta carta me parece interesante para saber que hay otras formas.
Después me cuentas qué piensan.
"Estoy trabajando en la casa matriz de Alemania con un contrato por tres años.
Aquí donde trabajo y donde vivo es muy estable y seguro. Son ciudades relativamente pequeñas (+/- 200.000 hab.), con muy buenos servicios públicos. La zona tiene un paisaje muy bonito con bosques, montes y ríos. Las principales rutas están en excelente estado. Tienen 4 carriles de cada mano y sectores o paradas de descanso cada 50/60 Km. Ah, sin peaje.
Yo viajo en tren al trabajo. 60 Km. en 19`, con calefacción, aire acondicionado, bar y baños en perfectas condiciones. En enero tuvimos una semana de -10°C con mucha nieve; se complica manejar, hay que palear nieve de la vereda, etc. Pero la actividad no se detiene; escuela, transporte, mantenimiento, construcción, todo sigue su ritmo habitual. Vivo en un barrio común donde las casas no tienen rejas ni alarma ni hay seguridad privada. Mi hija mayor va a una escuela secundaria, bilingüe alemán-inglés y... pública. De egresar en esta escuela podría obtener el bachillerato internacional.
A pesar de todo debo decir que todavía extraño a mi familia, mis amigos... Pero no mucho más."
Para comentarios y sugerencias escribir a : caraoceca@hotmail.com




