En los últimos días, en nuestra querida ciudad de Campana, hemos encontrado el suelo de la plaza Eduardo Costa y en los alrededores de la misma un polvo blanco distribuido por las calles, veredas, vehículos y hogares.
Sabemos que es importante el establecimiento industrial que tiene nuestra ciudad de Campana, que ha ido creciendo al calor del proyecto de desarrollo económico del Gobierno Nacional. Pero es necesario una fuerte decisión política en el orden municipal para que la instalación de proyectos fabriles no dañe el hábitat común donde cotidianamente los vecinos desarrollamos nuestras rutinas.
No cuidar el medio ambiente significa no cuidar a nuestra gente, y para lograr que las empresas, muchas de las cuales son transaccionales, se adapten a los requerimientos necesarios para que su producción y el desarrollo de su actividad no dañe el ámbito en donde vivimos los campanenses hay que tener una capacidad de trabajar el tema de forma sutilmente política.
Creo que con el cuidado del medio ambiente tiene que ser una lucha irrestricta no solo de nosotros, los vecinos que sufrimos diariamente los problemas ambientales, sino también de aquellos funcionarios que no están exentos de las consecuencias al organismo humano que genera la contaminación ambiental.



