En innumerables ocasiones, los pacientes nos refieren que se les ha planteado como alternativa en su tratamiento, una o mas infiltraciones.
La infiltración no es ni mas ni menos que una inyección, solo que en lugar de ser aplicada intramuscular o endovenosa, se efectua en un tendón, músculo o lo más frecuente: en una articulación.
Se emplea usualmente una combinación de corticoides y anestesia, en los procesos inflamatorios (sinovitis) la infiltración de la rodilla mejora espectacularmente al paciente, ya que el corticoide es un potente antiinflamatorio local.
Sin embargo, a pesar de este beneficio efecto, trae severas consecuencias a futuro: esta comprobado cientificamente que 1 cc de cualquier corticoide, daña el cartilago articular, pudiendo acelerar el proceso de artrosis en 10 años. Esto es similar a decir que si una persona de por ejemplo 40 años que recibe 3 infiltraciones en su rodilla, pueda potencialmente tener con el tiempo, una artrosis similar a una persona de 70.
Por otra parte, el corticoide aumenta la glucemia (riesgoso obviamente en diabeticos) puede traer ulcera gástrica, retención de líquido y otros efectos indeseables.
Es por ello, que en mi opinión, debe desaconsejarse la infiltración con corticoides y recurrir preferentemente a otros tratamientos que no comprometan la salud y/o la articulación del paciente.
Distinto es el caso de algunos nuevos productos (Hilano G-F 20) que siendo similares al líquido sinovial, se inyectan en la rodilla en los casos en que debe reponerse.
Son aquellas rodillas ¨secas¨, con roce y fricción, y cuya finalidad no es curativa pero sí, con esta administración (2 a 3 con intervalo de una semana entre cada una) se lubrica dicha rodilla, con lo cual el paciente mejora ostensiblemente de su sintomatología.
(*) Director del Instituto Argentino de la Rodilla.



